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Berlín y el barco de ocho velas.

12 febrero, 2011


Berlín y el barco de ocho velas. Jesús del Campo. Editorial Minúscula 2010. Barcelona ISBN: 9788495587701

Hace unos tres años tuve el gusto de leer (y de alabar en estas columnas) la novela de Jesús del Campo “Castilla y otras islas”, cuyo título oximorístico augura una vocación de utilizar choques burlescos de conceptos e ideas, piruetas verbales que pudieran resultar improcedentes o gratuitas, cuando de hecho forman la sustancia de una narración estructurada.

 

Así sucede en “Berlín y el barco de ocho velas”, una visita a la capital alemana con fantasmas incluidos, según Del Campo.  A nuestro alcance Berlín con su historia, referencias cinematográficas, musicales y literarias – todo combinado – sin que el autor menosprecie el Modern Style. Utiliza como eje narrativo sus propios recorridos por la ciudad, y como brújula orientativa el disco ‘Berlín’, de Lou Reed.
“Haendel está inmóvil en el avión de TUYfly. La corona de KLM se le acerca, les alcanza hasta ocultarse tras él por unos segundos le abandona en busca de la pista de despegue. El sol atraviesa el cielo de Tegel y yo camino entre una dispersion de desconocidos”

El narrador recorre monumentos, avenidas, sombras de quienes llegaron a firmar tratados, o el reinado de Federico. La entrada de Napoleón por la Puerta de Branderburgo se inserta en el paisaje mientras suenan guitarras de rock.

En sus momentos de esplendor, Berlín imponía una tendencia en la crítica de arte universal que consistía en establecer relaciones entre pintura, música y poesía. Se buscaban equivalencias. Schoenberg tanto componía como pintaba a base de fragmentos seriales, luminosos, que debían su existencia a la poesia de Arno Holz y al Bauhaus.

Como todos nosotros, las naciones, las capitales, no se entienden sin su pasado. En el prólogo de El Hacedor, Borges explica este concepto de la intemporalidad: “Mi vanidad y mi nostalgia han armado una escena imposible. Así será (me digo) pero mañana yo también habré muerto y se confundirán nuestros tiempos y la cronología se perderá en un orden de simbolos…” Somos fruto de nuestra historia, de nuestas experiencias vistas desde diferentes épocas y perspectivas. Así recrea Del Campo la primera noche de Isadora Duncan en el Hotel Bristol de Berlín:

Isadora Duncan pidió una cerveza en su hotel y un grupo de gente contempla una foto de Gorbachov. Lou Reed dijo que medías cinco pies y diez pulgadas junto al Muro y un guía norteamericano con gafas Ray-Ban explica dónde estaba el despacho de Goebbels. Barry Lyndon se disfrazó para cruzar una frontera y una chica se baja los tirantes del vestido para tomar el sol tumbada en la hierba de un cementerio.”

Con Del Campo visitamos un Berlín global a través de la mirada de un paseante que descubre lo que hay bajo la superficie.

Ramón Chao. Le Monde Diplomatique. Enero 2001

Berlín y el barco de ocho velas. Jesús del Campo. Editorial Minúscula 2010. Barcelona ISBN9788495587701

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