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Marcos en París

3 marzo, 2011

En su mano un pasaporte creíblemente falso, atravesó con su esposa la frontera inexistente de Guatemala. Puede ser que estén en París, que hayan venido a la inauguración de una muestra del arte chiapeco que se celebra en el Parque de la Villette. Estuve en esa inauguración el martes pasado y, más que mirar las fotografías, las esculturas populares y los cuadros de Toledo, me fijé en los rostros de la gente, esperando descubrir los ojos de Marcos, reconocerlo por la mirada. Curioso, ¿no?: los neozapatistas se pusieron el pasamontañas para que al fin se fijen en ellos, y ahora el sub se lo quita ¡para que no lo reconozcan!

Hace unos ocho años vino a verme a París un enviado de Marcos. Me mostró unos vídeos de los rebeldes, me dejó una grabación del primer discurso del subcomandante para ver si lo emitíamos por Radio Francia y me aseguró que desde ese día nos escribiríamos por Internet. ¿Por Internet? ¿Y eso qué es? ¡En la radio más importante de Francia carecíamos de un medio de comunicación que estaban utilizando en la selva los escapados!, como llamábamos a los maquis en Galicia.

Les di una copia de la cinta a mis hijos, y cuál no sería mi sorpresa cuando el año pasado la escuché en un concierto de Manu en Milán ante cien mil espectadores, con música en fondo y la banda firme y respetuosa.

Manu había estado diez días con Marcos en la selva, habían tocado juntos la guitarra, y el Sub le dijo que conocía a su padre de oírlo por onda corta en las emisiones de Radio Francia Internacional. Por eso fui a esperarlo el año pasado cuando en el Zócalo de México concluyó su larga marcha, desde Chiapas a la capital. Y por eso asistí a una reunión privada donde nos recibió a Danielle Mitterrand, Ignacio Ramonet, Bernard Cassen, José Bové y Alain Touraine. A todos les pidió su opinión sobre el zapatismo y su lucha por la dignidad de los pueblos indígenas.

Por timidez me mantuve un tanto rezagado hasta que él me interpeló. ¿Y qué piensa Ramón Chao? Contesté que estaba de acuerdo con mis compañeros, pero que lo más importante para mí era la calidad literaria de sus comunicados. «Es el mejor elogio que me puede hacer», afirmó.

Al día siguiente nos invitó Jorge Castañeda, ministro de Relaciones Exteriores de México, a un coloquio en su casa. Estábamos los mismos que he citado, y del lado gubernamental, además de Castañeda y entre otros, el ministro del Interior. En plena discusión, que fue larga y dura, yo argüí que el subcomandante había reunido a unas cien mil personas en el Zócalo, lo que nunca se había visto, y que habrían de tenerlo en cuenta. No, me dijo el ministro: Hace tres meses, ciento cincuenta mil asistieron al concierto de Manu Chao. Me quedé atónito y confuso. ¡El ministro del Interior esgrimiendo a Manu contra mi argumentación! Busqué la mirada de Marcos por La Villette, pero había mucha gente el día de la inauguración. Y si estuviera, no lo iba a reconocer.

La Voz de Galicia, 26-V-2002

2 comentarios leave one →
  1. santiago pazos iglesias permalink
    3 marzo, 2011 17:55

    Ramón me alegro que estés tan activo.
    Gracias por recuperar este montón de buenos artículos
    para que podamos leerlos los que no lo hicimos en su momento.

    • 5 marzo, 2012 12:20

      Gracias mil por tus comentarios. Cuando vaya por ahi (a dos conciertos de Manu en Allariz, los dias 18 y 19 de mayo, no dejo de llamarte. Un abrazo

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