Skip to content

Una historia de erotismo. Evocación de mayo del 68.

2 abril, 2011

Balada de las noches bravas. Jesús Ferrero. Siruela, Madrid, 2010. 442 páginas, 19,95 euros.

Incontables fueron los jóvenes que acudieron del extranjero a París cuando la explosión de Mayo de 1968: anarquistas, guerrilheiros do pobo, maoistas, trostkistas y otros grupos que, en aquel bullicio, buscaban fórmulas de acción para importar a sus países.

Allí encontraron a los situacionistas, a Pierre Bourdieu, Michel Butor, Gilles Deleuze, Althusser y otros intelectuales que les inspiraban con sus lemas pintados en ios muros de la Sorbona y en las banderolas de las manifestaciones.

Los españoles optaban por las lecciones de Agustín García Calvo, impartidas en el café La Goutte d’Or del Barrio Latino o en su cama en caso de indisposición, a las que asistí. Así que, a los personajes de la novela de Jesús Ferrero, Balada de las noches bravas, y a él mismo, es como si los hubiera conocido en aquel entonces.

A tales acontecimientos debo buena parte de mi compromiso moral, y nunca les agradeceré bastante el haberme ayudado a entrevistar, para la revista Triunfo (léase p. 26), a personalidades como Daniel Cohn-Bendit, Alain Geismar y Jacques Sauvageot, animadores principales de la revuelta dirigida contra el capitalismo y la sociedad de consumo. Precisamente, el susodicho Michel Butor advertía: “Escribimos para cambiar nuestra existencia, y eso no se puede lograr sin cambiar la de los demás. Queda por saber si la novela es una buena herramienta para ello”.

Ferrero es un autor que no se arredra ante las dificultades. Si bien Balada de las noches bravas se desarrolla en aquel París febril, la acción comienza en la China vecina, lógico por el conocimiento que el autor tiene del pensamiento oriental.

No piense por ello el futuro lector que esta novela es un relato más de una epopeya de la que tanto se ha escrito; sale del material que Jesús Perrero almacenaba en su memoria, y con ella recupera las emociones, desembarazándolas de elementos coyunturales que, al cabo de cuarenta años, no significarían nada.

La experiencia social francesa le sirve para escribir buena parte de su biografía, que comparte con la también izquierdista Beatriz y otros personajes que él denomina tutelares, como un jesuíta con “desahogos sexuales” y una vida “principesca” -su tío Camilo-, siempre bebiendo “los mejores vinos” y fumando “puros con vitola del episcopado”.

En este aspecto, Balada de las nochesbravas se convierte en una historia dominada por el erotismo en todas sus variantes sentimentales y sexuales. Era la época del El último tango en París, de amor untado en mantequilla y otros refinamientos que existen desde siempre, pero que la burguesía tenía acaparados en las casas de prostitución.

También he vislumbrado parte de nuestra historia, la de los últimos afrancesados, aprendices de escritores que acababan en premios Nobeles, o en el amor, desamor y frustración.

Ramón Chao. Le Monde Diplomatique. Noviembre 2010.

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: