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1803 Louisiana

19 junio, 2011
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En 1519 el conquistador espagnol Alvarez de Pineda intenta llegar a Florida descubriendo de paso y por casualidad la desembocadura de un caudaloso río al que llamará Río Grande del Espíritu Santo.

Pasan los años, hasta que en 1543 una expedición al mando del gobernador de Cuba, Hernando de Soto, se topa otra vez con ese río, en realidad el Mississippi, pero al carecer de oro los españoles lo desdeñan.

Llegan los franceses, en 1673. Sieur Jolliety el jesuíta Marquette alcanzan ese río, a su altura de su confluencia con el Arkansas. Luego, en abril de 1682, los también franceses Cavelier de la Salle y sus compañeros bajan en el sentido del rio. Llegan al mar y toman posisión de las tierras comprendidas entre Canadá y el Golfo de México a las que bautizan Luisiana en homenaje a Luis XIV. Sin embargo, Cavelier de la Salle no funda colonia sino que sigue a Europa con objeto de obtener ayuda para continuar sus exploraciones y colonizar.

Retornó a América, pero ya no pudo encontrar La Luisiana. Desembarcó en Texas donde fue asesinado por sus compañeros, los cuales, a su vez, fueron muertos por los indios de la región. En 1699 un grupo de soldados franceses llegaron por mar a la desembocadura del gran río y en 1718 establecieron la ciudad de Nueva Orleáns. Desde esa colonia los comerciantes franceses subían por el río hacia el norte para cambiar mercancías con los indios. De este modo establecieron la colonia francesa de La Louisiana sobre toda la cuenca del río Misisipí. Francia, sin embargo, nunca se interesó por esta colonia.

La Luisiana casi no producía nada. No había ahí ricas minas de oro y plata que explotar. Su comercio con el viejo mundo era muy escaso y su agricultura languidecía miserablemente. Francia tenía que sostener el gobierno sin recibir casi nada en retorno; de suerte que, desde un principio languideció la economía de esa provincia, y conforme pasaban los años, las condiciones de vida en La Luisiana se hacían insoportables.

Pese a todo, la Compagnie du Mississippi adquiere en 1717 el monopolio de su explotación así como la propiedad de las tierra bañadas por el río. Al cabo de un año el caballero Jean-Baptiste Le Moyne funda Nueva Orléans y comienza la producción de tabaco, añil y caña de azúcar; con esclavos, por supuesto, que los colonos acarrean de las Antillas o directamente de África. Los latifundistas obligaban a los cautivos a trabajar sin ninguna paga. A pesar de los esfuerzos de miembros del gobierno de reforzar las leyes antiesclavistas en los nuevos territorios, la esclavitud permaneció porque era una buena fuente de mano de obra, numerosa y barata. El último gobernador español de Luisiana escribió “Ciertamente, es imposible para la Baja Luisiana existir sin esclavos.

Y con la esclavitud, la colonia alcanza prosperidad. Los esclavos africanos fueron introducidos en 1710, capturados como pillaje por el ejército francés. La importación total de esclavos a Luisiana se produjo entre 1717-1721. 2.000 esclavos fueon embarcados en Nueva Orleans en ocho navíos. El peaje de la muerte para era elevado, teniendo en cuenta el escorbuto ydisentería. En descarga de los conquistadores (si es posible), diremos que éstos habían recibido dos herencias que invitaban a comportarse así: la bíblica y judía consideraba la negrura como un castigo de Dios; en la otra, tomada por los cristianos de la cultura grreco romana, había anidado una acusada prevención ante aquellos seres que – se decía – existían en otros lugares del mundo, concretamente en Egipto y Etiopía.

Al menos desde Píndaro, en el siglo VI a.c., se difundía toda clase de reservas sobre la rectitud moral de aquellas lejanas gentes que venían a justificar la existencia de otros mundos distintos del propio, y no precisamente aconsejables. Los negros ya eran vendidos como esclavos en el sur de España antes de 1492. Procedían en unos casos de acciones provocadas por los corsarios, y aparte, habian comenzado a afluir a los mercados mediterráneos desde el el siglo XV. Y como en España se permitía la esclavitud (tutelada en Castilla por la legislación-,no hubo en principio ninguna reacción negativa ante el trato de negros. Eran esclavos como lo habían sido otros de etnias diferentes y lo seguirían siendo de otras. La demanda de esclavos en Luisiana aumenta debido a la invención de la ginebra de algodón. Luisiana se convirtió en el “Imperio del algodón”, que pronto se extendió a estados vecinos, como Alabama y Tejas.

Un año después de la compra del Territorio de Luisiana, en 1804 se decretó un código auxiliar territorial: los esclavos no podían poseer armas de fuego, ni vender alcohol, tocal el bomboo o participar en asambleas legales o ilegales. También se castigaba seriamente los esclavos por participar en alborotos, insurrecciones, o resistencia a sus amos. Según una ley aprobada en 1825 por la Legislatura de Estado de Missouri, los negros eran declarados incompetentes como testigos en los casos en que los blancos estuvieran implicados, y los testimonios por los testigos negros automáticamente se consideraban inválidos. Otra ordenanza, ésta de 1847, prohibía la educación de negros y mulatos. Si pillaban a una persona enseñando a leer, escribir o cantar, es un ejemplo, a un negro o mulato, podía ser multada con 500 dólares y seis meses de cárcel.

La esclavitud tuvo su primer momento de desarrollo importante entre 1719 y 1762, bajo la dominación francesa. A esto le sigue el período de dominación española, que se extiende hasta 1801. Lo anterior fue determinante en que las poblaciones negras de Nueva Orleáns desarrollaran una cultura bastante distinta a las comunidades del sur esclavista en la costa del Atlántico.

La regla general es que allí donde prevalecía el sistema esclavista inglés y la religión protestante como en Carolina del Sur, Carolina del Norte, Virginia y Maryland se prohibía de manera absoluta el uso del tambor por los negros. Donde dominaba el sistema esclavista español como en Louisiana entre 1763 y 1801 los negros gozaban de un grado significativo de autonomía cultural.

Basta a este respecto con comparar el Código Esclavista de Carolina del Sur de 1740 (aprobado después de la rebelión de esclavos de Stono, acontecida en 1739), con el Código Esclavista español implementado en 1769 por el entonces gobernador de Louisiana, Alejandro O’Reilly. En el primero no se permiten los bailes de negros, el uso de lenguajes africanos, las religiones ancestrales, las reuniones en público y, en particular, se castiga severamente el uso del tambor. A los negros de Carolina del Sur sólo se les permitía tocar el violín y el banjo, instrumentos que formaban parte de su tradición en las regiones altas de áfrica. No se les permitía tampoco vestir “por encima de la condición de esclavos”.

La prohibición del tambor es clave, pues a éste se le asocia en todos los lugares con las rebeliones y revueltas. La misma rebelión de Stono en 1739, en la que murieron más de veinte blancos y nu merosos esclavos, comenzó precisamente con un baile de tambores. Bajo el Código Español, sin embargo, los esclavos negros podían tocar los tambores (militares y musicales), hablar los lenguajes africanos y practicar las religiones ancestrales, aunque fuera bajo formas externas de sincretismo.

Además de las libertades culturales, los africanos gozaban bajo el régimen español de libertades económicas inimaginables en los territorios sujetos al control británico. Por ejemplo, bajo el Código Español los esclavos podían tener propiedades (incluyendo dinero, herencias y esclavos), podían entrar en contratos y, lo que es todavía más importante, podían exigir el derecho de coartación (es decir, el derecho a demandar un contrato para comprar la libertad por una cantidad adjudicada).

El domingo era siempre el día libre de los esclavos, en que éstos podían organizar bailes y vender sus productos libremente en el mercado. El resultado fue la formación de una importante clase media compuesta de personas de ascendencia africana en Nueva Orleáns y en toda Louisiana, simultánea con la esclavitud. Buena parte de ella eran mujeres negras dedicadas a la venta de productos básicos, la lavandería y al sexo.

Con este sistema progresaba Luisiana, pero seguía pasando de mano en mano como la falsa mondeda: en 1762 Francia, arriunada por la Guerra de los Siete Años(1756-1763), pierde la costa derecha del Mississipi, así como casi todas sus colonias americanas en beneficio de los ingleses. España devuelve a Francia la parte izquierda del río por el tratado de San Ildefonso (1800), y Francia se precipita a vendérsela a Estados Unidos en 1803 por la módica suma, diría un trapichero, de 15 millions de dollars u 80 millones de francos de aquella. El presidente norteamericano Thomas Jefferson hubo de pedir prestado dinero a Londres al 6 %, muy extrañado que Francia le propusiera la compra de 1,3 miliones de kilometros cuadrados por tan poco precio.

Y es que Napoleón necesitaba dinero para sufragar las ceremonias de su coronación. Encima, el que todavía era Primer Cónsul temía que se armara una guerra y le sería imposible defender esa posesión en América si alguien la atacara. Tanto se le criticó a Napoleón en Francia el abandono de Luisania, que quince años deespués, en su destierro de Santa Elena, el emperador depuesto hubo de justificarse con una razón sorprendente: en realidad trataba de reforzar a Estados Unidos en detrimento de Inglaterra, la enemiga pertinaz de Francia.

La cesion de la Luisiana francesa permite la expansión Estados Unidos por el resto de América de Norte. Ya, de entrada, multiplica por dos su espacio en aquella época. Sin mas tardar, T. Jefferson rdena a su secretario Meriwether Lewis,y al ofical William Clark, que organicen una expedición hacia el noroeste a través de las Montañas Rocosas. Así penetran en territorios que por muy inexplotados, no dejaban de pertenecer a España. Entre los colons del Norte, anglófonos y protestantes, y los creoles y acadienses francófonos y católicos el único lazo es la esclavitud. Pero resulta que uno de los Estados es secesionista y el otro esclavista: la integración racial sería larga y difícil. Los indios habían sido más que decimados por los colonos norteamericanos.

La guerra contra Inglaterra los junta contra un enemigo común al que baten en Nueva-Orleáns en 1812. A partir de entonces, la confederaión se enriquece, hasta convertirse en el segundo productor de petróleo del país y el cuarto productor mundial de gas.

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