Skip to content

La mano invisible. Isaac Rosa

21 octubre, 2011
Todas las crisis de la Historia han tenido su infalible mañana y su poeta. Recordemos a John Reed y a Mariano Azuela. Pero quienes, a mi entender ejemplarizan mejor los versos de Antonio Machado, son John Steinbeck (“Las uvas de la ira”), Emile Zola (“Trabajo”) y la que acabo de leer, “La mano invisible” de Isaac Rosa, tan aclarativa de la situación actual.
Sin caer en el didactismo, “Las uvas de la ira”, explica el origen y consecuencias  de la crisis económica de los EE.UU en los años 1930. En el centro-oeste y suroeste del país, los granjeros se arruinaban por el empobrecimiento del suelo y la mecanización de la agricultura. Prestamistas y banqueros se apropian de las tierras. Con tractores y el conductor, único asalariado, remueven y siembran territorios en los que viven centenares de familias. Expulsados de sus casas, aguijoneados  por una propaganda tramposa,, emprenden el “camino del oro” hasta California, donde florece la gran industria y se pagan salarios fabulosos. Al cabo de un viaje extenuante descubren que se trata de una estafa monstruosa.
En “Trabajo”, Emilio Zola muestra por primera vez la evolución de sus ideas sociales, del liberalismo económico (que tanto le habían reprochado), al socialismo utópico de Fourier. La idea principal se centra en la reorganización del trabajo para transformar la sociedad: el ingeniero Luc Froment  sueña con un mundo ”en el que aliarán capital, trabajo y talento.” La supresión del dinero el trueque, suprimiría los vicios, los robos e incluso el afán de riqueza.
En ambas obras fundadoras sus autores sabían que los explotadores eran, en Steinbeck, los nacientes cerealistas que ya vemos hasta donde han llegado;  el ateo Zola y cientifista Zola, acostumbrado a vivir en la miseria, muestra la fatalidad moderna por el ataque del determinismo económico. Más tarde, en “Germinal”, irrumpen las masas obreras.
Superadas ambas etapas con éxito para el neoliberalismo, Isaac Rosa, hubo de enfrentar problemas inéditos para desenmascarar a los cerealeros e industriales de hoy.
Al igual que es prácticamente imposible luchar contra la nebulosa de Al Quaeda, resulta muy difícil localizar esa “mano invisible” que hoy mueve los hilos de la finanza, provocando quiebras, devaluaciones, despidos  y dramas humanos.  Los personajes no son don Antonio, Paco Ramírez o Ricardo Regúlez, sino el mecánico, el  albañil, las costureras, el carnicero sin nombre propios. Aplicando una narrativa desde la cabeza del trabajador, Isaac Rosa intenta comprender el trabajo deshumanizado cuyo patrón es “el mercado” y nosotros “la mercancía”. Millones de personas sufren la humillación sin un asomo de rebeldía, y firmarían la canción de Luis Aguilé: “Es una lata el trabajar/, todos los días te tienes que levantar./ A parte de esto, gracias a Dios/, la vida pasa fácilmente si hay amor”.
Todo escrito con la claridad y precisión del mordaz Isaac Rosa.
 Ramon Chao. Le Monde dipomatique. octubre 2011
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: