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“La globalización acaba con todo y lo hará con la prensa”

26 noviembre, 2011

Me tatuaron el logo de Mano Negra y ahí empezó todo ... tengo uno por cada libro publicado. Es decir, 12. Las figuras son imágenes dibujadas por grandes artistas que representan algo de cada una de las obras que he escrito.

24/11/2009 – Cristina Arias (Vilalba). El Progreso (Vilalba, Lugo).

El escritor y periodista Ramón Chao, actualmente afincado en París, nació en Vilalba en 1935. Pese a su dilatada carrera (fue redactor jefe del Servicio América Latina en Radio France Internacional y colabora en periódicos como Le Monde o Le Monde Diplomatique), es conocido por muchos por ser el padre del famoso cantante Manu Chao. Sin embargo, reconocimientos no le faltan. Fue nombrado Caballero de Artes y Letras de Francia en 1991, ascendido a oficial en 2004, y el Estado español le concedió la Encomienda del mérito civil en 2003.

Los más jóvenes lo conocen por ser el padre de Manu Chao, un ídolo para muchos. ¿Eso molesta al escritor o enorgullece al padre?
No sólo los jóvenes. En una emisión de la televisión francesa me presentaron como el hijo de Manu Chao. Me hace gracia y me gusta contarlo. Pero yo siempre digo que soy una celebridad anónima.

Hermano menor de una familia de seis hijos, ¿cómo recuerda sus primeros tiempos en la capital chairega, donde vivió once años?
De mi pueblo, Vilalba, guardo recuerdos imborrables. Ahora, para poner una contraseña al teléfono, al portátil, a mi direccion electrónica o a la tarjeta bancaria, utilizo epígonos referidos a mi tierra … aunque no debería decirlo. A Vilalba le debo mucho: a los diez años su ayuntamiento, cuando estaba de alcalde José Cazón, me dio una beca para ir a estudiar música a Madrid.

¿Qué relación tiene actualmente con Vilalba? ¿Aún conserva familia en la capital chairega?
Sí; quedan primos, sobrinos y una hermana. Además, también tengo algunas relaciones familiares en As Pontes.

Su padre, emigrante en Cuba, abrió un hotel en Vilalba cuando regresó, por el que pasaba mucha gente, entre ellos Fraga. ¿Qué imagen tiene de él?
Fraga nació también en Vilalba, a unos cincuenta metros del Hotel Chao, y venía a menudo a que le tocase el piano. Claro que me impresionaba. Ahora lo aprecio. Incluso, una vez en Madrid, me otorgó una beca para ir a París a continuar mis estudios de música. Por el hotel pasaban muchos más como José Maria Castroviejo, Álvaro Cunqueiro, Celso Emilio Ferreiro y Torrente Ballester. Yo tenía como ocho o nueve años, pero tocaba muy bien el piano , y siempre me pedían que les tocase tal o cual pieza.

En aquellos años se centra ‘O lago de Como’, para muchos la autobiografía de su infancia en Vilalba. ¿Qué hay de cierto y qué repercusión tuvo en su localidad natal?
No lo niego; es muy autobiográfica, pero una autobiografía voluntariamente desmesurada. En el pueblo retiraron el libro de la única librería que había y a mí me avisaron que no se me ocurriera volver por allí.

¿Lo hizo?
Fui dos años después, disfrazado. Lo que pasa es que yo metí en esa novela cosas que habían ocurrido en otros lugares, como en Rábade, donde vivía mi hermano Arturo, pero los vilalbeses lo tomaron por ellos. Por ejemplo, en Rábade había una pareja, hermana y hermano, que vivían maritalmente. Su tienda se llamaba ‘Los dos hermanos’. Yo situé el caso en Vilalba y enseguida empezaron a cavilar en quién podría ser y salieron dos o tres parejas. Lo mismo que cuando cuento las relaciones del cura con la mujer de un boticario.

En el libro, habla de un niño obligado a ser pianista por su padre, que se obsesiona con hacerlo famoso a toda costa.
Sí; en Cuba le había entrado la pasión por la ópera y quería tener un hijo que fuera Mozart, Rubinstein y Chopin al mismo tiempo. Como yo era el último, el más pequeño, se ensañó conmigo. Mi padre me consiguió becas de la Diputación de Lugo, y nunca agradeceré bastante a don Antonio Rosón, a Jesús Pedrosa Latas, y, entre otras personas, al periodista de El Progreso Tuñas Bouzón lo que hicieron por mí.

¿Dejar la música y entrar en el mundo del periodismo fue una forma de rebelarse contra él o simple casualidad?
Dejar la música y el piano sí que fue una rebelión, pero lo del periodismo, una casualidad. Contesté a un anuncio de un periódico en el que buscaban a alguien que supiera música, castellano y portugués y entré en Radio Francia.

En 1960 inicia su carrera en el periodismo a través de la radio. Allí dirigió las emisiones en gallego hasta que el franquismo las suprimió. ¿Que opina de que en la actualidad el gallego siga siendo tema de debate?
Que nunca lograrán que desaparezca. Yo ya viví el franquismo, y no creo que, aunque algunos lo quieran, puedan ir tan lejos como para apartarlo ahora.

¿Por qué nunca volvió de Francia?
Ocasiones no me faltaron, la primera por parte de Fraga. Los socialistas me ofrecieron la dirección de Radio Exterior de España, Tierno Galván su servicio de prensa en la alcaldía de Madrid… Pero la verdad es que en Francia estoy mejor que en ninguna parte.

Siempre estuvo muy ligado a América Latina, sobre todo a Cuba, tanto profesional como personalmente. ¿Por qué?
El poeta Federico García Lorca decía que para ser buen español había que ser también hispanoamericano. Y yo, además, soy de origen cubano. Una abuela mía huyó de su marido y se instaló en casa de Mario García Kohly, jefe de policia de La Habana, quien ejerció el derecho de pernada y salió mi padre.

¿Cómo ve el futuro de la Isla, de la que siempre criticó que los medios de comunicación internacionales sólo destacan lo malo?
Yo siempre digo a mis amigos cubanos que nuna se ha visto en la historia que un régimen político, un imperio, durase eternamente. De modo, que igual pasará con Cuba. Ahora bien, creo que la historia avanza en espiral, y que cuando Cuba deje de ser el adalid, otros países vendrán, como Venezuela, Bolivia, Ecuador, por ejemplo….

En el 91 comienza a colaborar con Le Monde Diplomatique, donde hoy es crítico literario. Izquierdista confeso, crítico nato, claro en sus opinones… ¿Ser tan directo le trajo muchos problemas?
Me echaron de varios periódicos, entre ellos de El Alcázar, del Opus aperturista, y de Radio Nacional de España, de un programa de Fernández Asís. Y últimamente, junto al periodista Ignacio Ramonet (ex director de Le Monde Diplomatique y coautor con Chao de varias obras), de La Voz de Galicia.

¿Qué valoración hace del momento actual que vive el periodismo?, ¿observa muchas diferencias entre Francia y España?
La globalización acaba con todo, entre otras cosas, con los periódicos. Han pasado a manos de las multinacionales y no se les puede creer nada. Desaparecerá la prensa y bien desaparecida será. Por ahora la suple internet, no tan fácil de controlar como los periódicos, la radio y la televisión. (Él escribe un blog desde hace años: ramonchao.wordpress.com  continuación del anterior www.ramonchao.unblog.fr).

Fue el promotor del prestigioso certamen literario francés Premio Juan Rulfo, ¿qué significa para usted el alcance de esta convocatoria?
La verdad es que lo empecé como un juego y cobró una importancia capital. Ahora pienso dejarlo, porque Radio Francia Internacional se ha ido demasiado a la derecha. Rulfo no lo hubiera consentido y yo tampoco.

En 1966 escribe su primer libro y actualmente cuenta con una larga lista de publicaciones. ¿Está trabajando en alguna idea nueva?, ¿hay algún libro en camino?
Estoy terminando la vida (novelada) de Juan de Betanzos, el intérprete de Pizarro. Fue uno de los primeros cronistas de Indias, casado con la viuda de Atahualpa, y desempeñó un papel importantísimo en la Conquista de América.

Nació en Vilalba hace 74 años pero lleva más de 50 viviendo en Francia. Actualmete reside en París. ¿De dónde se siente Ramón Chao?
De donde me encuentro.

En 1991 fue nombrado Caballero de Artes y Letras de Francia, ¿qué supuso este reconocimiento?
Nada; no fui a buscar la medallita. Después me ‘ascendieron’ a Comandante y tampoco la recogí.

¿Ya no toca el piano o aún acaricia las teclas en ocasiones?
Sí, toco para los amigos, y a veces, doy algún concierto para sorprender a la gente.

¿Un personaje indespensable en la historia?
Empédocles.

¿Un libro que todo el mundo debería leer?
El Quijote.

¿Un autor que sea referencia para usted?
Juan Carlos Onetti.

¿Un gran músico?
Mozart.

¿Su canción favorita?
Clandestino (de su hijo Manu Chao y publicada en 1998 en el cd que lleva el mismo nombre).

¿Cuál es el lugar que más recuerda de su infancia en la capital chairega?
El molino de los Pasos.

¿Participó alguna vez activamente en política?
No, no lo hice. Ni en España ni en Francia.

Criticó siempre la presión que su padre ejercía con usted para decidir su vida. ¿Hizo todo lo contrario para no ser represivo con sus hijos, Manu y Antoine?
Conmigo, con mis hermanos y mi madre, mi padre fue un dictador, por lo menos, pero con una visión grandiosa. Yo empecé dando clases de piano a mis dos hijos, y pronto mi mujer me advirtió de que me estaba convirtiendo en mi padre. Desde ese día les dije que podían dejar el piano y acepté lo que quisieran hacer. Eso sí, les compré los instrumentos (guitarra y batería) y les aconsejé con firmeza que habrían de ir al conservatorio.

¿Es su gran fan?
Los sigo en cuanto puedo. Acompañé a Mano Negra (la formación compuesta por sus dos hijos) por su gira colombiana y estuve con ellos en la Feira das Mentiras de Compostela, entre otras cosas.

¿Cómo el último concierto de Manu Chao en Galicia, el de Monforte?
Sí, estuve en los de Monforte, que fue maravilloso. Me hicieron subir al escenario al final del concierto y los gaiteiros tocaron el himno de Veiga. Nunca lo olvidaré y espero volver a Monforte para actuaciones semejantes.

En aquella gira colombiana empezó su itinerario de tatuajes, algo que sorprende a muchos, incluso a los que lo conocen.
Cuando fui con mis hijos a la gira de Tren del hielo y fuego por Colombia me tatuaron el logo de Mano Negra y ahí empezó todo.

¿Cuántos tiene ahora?
Actualmente, tengo uno por cada libro publicado. Es decir, 12. Las figuras son imágenes dibujadas por grandes artistas que representan algo de cada una de las obras que he escrito.

24/11/2009 – Cristina Arias (Vilalba). El Progreso (Vilalba, Lugo).

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