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Dios los cría y ellos se juntan.

4 enero, 2012

Lo raro es que, viviendo ambos en Paris, y no lejos el uno del otro, Jacek Wozniak y Manu Chao, o  viceversa,  hayan tardado tanto tiempo en conocerse. Y así seguirían si un buen día de hace unos diez años la madre del segundo no hubiese descubierto en el diario Le Monde una caricatura de su hijo, que nadie hubiera reconocido a menos de haberlo parido, firmada por el tal Wozniak.  Quedó impresionada por la forma como el dibujante había captado los gestos, movimientos y cadencias que tan bien conocía desde que los notara en su vientre.

Un servidor escribía también por entonces en Le Monde, y no me costó mucho conseguir el teléfono del Canard Enchaînné, lugar del trabajo del artista . Me encontré con un personaje abierto, generoso, propietario de un francés vacilante, que inmediatamente me regaló el original e iniciamos una amistad duradera. Tenía que presentárselo a Manu; pero conozco muy bien a mi hijo, y sé que no puedo llegar con un amigo o amiga y decirle, mira Manu, te presento a tal o cual. Bueno, poder puedo, que mis hijos son de una amabilidad extrema. Pero luego se daría media vuelta y si te he visto no me acuerdo. Tenía que utilizar un método más encubierto -, o solapado.

Un ejemplo: días antes de tocar en Caracas con su grupo, recibí un telefonazo de mi amigo Antoine Blanca, embajador de Francia en Venezuela. Me pedía que avisara a Manu de que iría a verlo un amigo mío, sin más precisiones. Le envié un mensaje a mi hijo por medio de su manager, y al cabo de unos días me llamó otra vez Blanca. Muy agradecido, pero Manu había estado muy amable pero indiferente. Meses después se lo reproché. “Si, papá, pero es embajador”.

Cantaba Manu uno de aquellos días  en Marsella, y como hago cada vez que puedo, fui desde París a verlo actuar; esta vez me acompañó Wozniak. Una vez concluido el espectáculo, fuimos a verlo  a su camerino. Fuertes abrazos, pero no le dije que iba acompañado. Ya se las arreglarían ellos. Así fue. Al cabo de media hora estaban charlando como si se conocerán de siempre.

Poco después Wozniak fue a Barcelona. Manu le había dejado un cuaderno con letras de canciones por si quería ilustrarlas. Así nació “Sibérie m’était conté”. Más tarde estuvimos en Mallorca, en Galicia, en Venezuela, en Cuba y muchos otros lugares, como podrán ver en este libro, pues Wozniak no puede viajar son un cuadernillo en las manos. Si antes tenía dos hijos, ahora me encuentro  con uno más, convertido en el patriarca  de una familia recompuesta, con tres hijos y una sola mujer.

El libro “Manu & Chao” de Wozniak

se publicará el próximo 23 de febrero

2 comentarios leave one →
  1. Federico Iribarne permalink
    4 enero, 2012 22:25

    Pero al menos es amable. Hay quien recibe un cuento que le está dedicado y ni siquiera lo agradece…
    Conservar la humildad, como Manu, es fundamental.

Trackbacks

  1. Manu & Chao en el universo de Wozniak « Ramón Chao

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