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Guernica (1937) de Picasso. Rue des Grands Augustins. París VI.

8 febrero, 2012

Al lado de la estatua de Enrique IV, el Sena se nos antoja manso y apacible; sin embargo, antaño las crecidas causaban no pocos quebraderos de cabeza. La última fue en 1910, que después se adoptó el sistema de los holandeses : el dique, lo que en el fondo son los quais, románticos paseos convertidos en insoportables autopistas, y el agua discurre entre dos parapetos de cemento.

Del otro lado encontrammos la callejuela de los Grands Augustins, cuna de Littré y donde trabajaba Picasso, en un local prestado por Jean-Louis Barrault.

En el momento en que el general Mola embiste contra Euzkadi, el malagueño piafa en su taller. Con cincuenta años, rico y famoso, estaba conmovido por la guerra civil española y presentía las tinieblas que se cernían sobre nuestro país. Después de grabar catorce ilustraciones para Sueños y mentiras de Franco, dudaba ahora sobre la forma de reaccionar.

Lo saca de su torpeza el bombardeo de Guernica por la division «Cóndor», tal como lo cuenta el mariscal von Richthofen : «El lunes 26 avril de 1937, a finales de la tarde los Henkel 51 y los Junker 52 de la Legion, protegidos por una escuadrilla de cazas Messerschmidt, arrojaron sobre Guernica cerca de 50 000 kilos de bombas con explosivos mortíferos, bombas antepersonales e incendiarias de termita, una mezcla de aluminio y óxido de hierro, capaz de producir un calor de 27000 grados . Sumando mujeres, hombres y niños, se cuentan 1 654 muertos y 889 heridos. El árbol simbólico y la Casa del parlamento fueron también presa de las bombas. »

Comienza entonces el «caso Guernica», que Francia trata de ignorar. La noticia del bombardeo se anuncia con cuatro días de retraso, y eso gracias a que L’Aube, periódico demócrata cristiano de Georges Bidault, publica un artículo titulado « El martirio de Guernica».  Luego Ce Soir, un diario que acababa de crear Luis Aragon, despliega en última página dos fotos de la ciudad con los muros destripados, lo cual impresiona definitivamente a Picasso.

Acepta el encargo de crear una obra para el Pabellón español de la Exposición Universal de París: se le presentaba un tema contra el sufrimiento y la muerte, dramas que desde siempre le movían.

Fruto de los esfuerzos de Max Aub, del arquitecto Jose-Luis Sert y de Luis Lacasa con el apoyo de Josep Renau, director general de Bellas Artes de Madrid, el Pabellón español estaría en el Campo de Marte. Sería un edificio moderno con un patio luminoso. El cuadro de Picasso se pondría a la izquierda, flanqueado por dos esculturas de su época de Boisgeloup (Cabeza de mujer y Mujer con un recipiente) que ahora presiden su tumba en el castillo de Vauvenargues.

En medio la Fuente de mercurio de Calder, llena de calderilla para ayudar a la República. No lejos la Montserrat de Julio Gonzalez, pañuelo en la cabeza y hoz en la mano, junto a la inmensa escultura de Alberto “El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella” y una foto de García Lorca. El cartel de Joan Miro sería El Segador.

Picasso decide que el cuadro respetará las proporciones de una de las fotografías de Ce Soir con el incendio del pueblo. Como su taller no daba la altura suficiente para los 3,51 por 7,82 m, habría de tumbar los lienzos y trabajar en cuclillas.

El primer esbozo incluye el toro impasible y el caballo herido, símbolos de la corrida con todo lo que comporta de rito ancestral. Cuando Picasso era joven, Gómez de la Serna le llamaba «el torero de la pintura» ; pagaba los billetes de entrada dibujando escenas de tauromaquia que vendía en la puerta de las plazas.

Durante los días siguientes se aplica en bocetos de la mujer huyendo del desastre con su hijo en brazos. En total realiza 45 dibujos, sin contar los que destruye o pierde, y montajes en papel. «Me gustaría que subieran a colocarse en el lienzo arrastrándose como cucarachas», dijo un día a Malraux en su taller.

Los ejes principales del Guernica forman un triángulo, como un frontispicio de templo griego. En el medio se alza un caballo herido con el brazo de un combatiente a sus pies.

Una mujer se arrastra como fascinada por la masacre. Se han evocado algunas fuentes de estas escenas: la mujer que huye puede salir de La matanza de los inocentes de Guido Reni. Sin duda el caballo encuentra su inspiración en « El Triunfo de la Muerte», fresco anónimo del palacio Abatellis de Palermo.

El 6 de mayo llega de Bilbao a La Pallice el barco La Habana. Entre los refugiados figuran tres niñas con su madre, quienes cuentan el terror bajo los escombros. Picasso descubre la noticia en Le Petit Journal del dia siguiente.

Un poco más tarde las ve en las actualidades del cine. Esa familia entrará aquella misma noche en el lienzo, del que Picasso hará seis versiones seguidas, todas fotografiadas por Dora Maar. El cuadro estará terminado el 3 de julio, y el 4 ya figura en el Pabellón, ilustrado por el poema de Paul Éluard La Víctoire de Guernica.

Parias la mort la terre et la hideur

De nos ennemis ont la couleur

Monotone de notre nuit

Nous en aurons raison.

Según los archivos republicanos españoles, el pintor cobró 15.0000 francos de aquella época ; él sumó hasta 40.000 entre el material, las horas y su notoriedad. De todos modos se trata de querellas anecdóticas : con la obra se recolectaron fondos para los refugiados vascos.

Cuando la ocupacion de Francia por los nazis, los oficiales de la Kommandantur se presentaban en el taller de Picasso. Él les distribuía tarjetas del Guernica : «Llévenselo de recuerdo!». « ¿Lo ha hecho usted?», preguntaban los alemanes mosqueados: « ¡No; fueron ustedes »!

Son las dos de la tarde y el momento de comer, sobre todo después de un paseo tan instructivo. Regresemos al quai para coger luego a la derecha, donde descubrimos un letrero con el toro de Osborne, símbolo de la España cruel y violenta, el único punto criticable del Fogón. Hubieran podido poner el caballo del Guernica o uno de Saura que tanto se le parece. Nosotros preferiríamos el burro catalán ; por lo demás, este restaurante es de lo mejorcito de París en su especialidad arrocera. Alberto y Vanina acojen a comensales de los cinco continentes con paellas, arroz negro, fideúas, una extensa gama de vinos ibéricos y agua de Solán de Cabras. Digamos, lo que no es menos vital que la manducatoria, que El Fogon, en colaboración con R.F.I., convoca todos los años un concurso de cuentos culinarios en español.

Pour en savoir plus : Pierre Daix : Dictionnaire Picasso, París, Robert Laffont, 1995.

André Malraux, La Tête d’obsidienne, París, Gallimard, 1974.

Brassaï, Conversations avec Picasso, Calman-Lévy, 1973, París.

Relatos culinarios. Editorial Efecto Violeta.

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