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La Internacional de Pierre Degeyter ( 1848-1932). 44, Rue Gravilliers (III)

13 febrero, 2012

En el 44 de esta calle, donde se preparaba ceniza grijosa (gravelle) con hez de vinagre, estaba la sede parisina de la Internacional. Allí se celebraron los ensayos del himno de los trabajadores.

Pierre Degeyter escribió la letra en plenas represalias versallesas de junio 1871. En 1888 alguien le puso música, él mismo o su hermano Eugène.

Miembro de la Guardia nacional, Pierre Degeyter colaboró con la Comuna de París y durante la revolución de 1848 luchó a mano armada en pro de los obreros.

Condenado a muerte por contumacia, huye a EE.UU, desde donde organiza la ayuda para los deportados.

Vuelve a Francia al anunciarse la amnistía de 1880, y a pesar de su indigencia, sigue publicando poemas a cuenta de autor, como esta curiosa evocación de un pasaje del Quijote:

Al ver la fila de presos
Llega el héroe con su adarga
don Quijote de la Mancha.
Sancho no quisiera ver.
Huye un fraile; y el buen loco
Saca de la cuerda a un reo
“-Señor, dijo Sancho Panza
¡Deje al galeote preso!

»- Sancho amigo, dase el caso,
»Que este hombre es un bracero,
»con armamento oxidado
»Y salario bien escaso.
»Don dinero, muy mezquino.
»Lo usa y deja en la puerta.
»- Señor, dijo Sancho Panza,
¡Guarde al buen hombre en la cuerda!

»- Mi deber es proteger
»A este infante de colegio,
»Cebado con un saber
» Mascado por los pedantes.
»Su alma, necia y grosera
Es papel emborronado
»- Señor, dijo Sancho Panza,
¡Deje en la cuerda al mocoso!

»- Sal tú también para afuera,
almirante peleón,
»Tu sesera es cartuchera,
»Tu conciencia mosquetón
»Funcionas como un pistón.
»Que en ese oficio de cafres
»Funden en moldes iguales.
»- Señor, dijo Sancho Panza,
¡Deje al recluso en las rejas!

»Tú, rata de sacristía,
»Tira esa porquería,
»Sotana de fe mohosa
Ahora fea y asquerosa »
» Roma linfática suelta
»Escrófulas medievales…
»- Señor, dijo Sancho Panza,
¡Deje al abad en la cuerda!

»- Y tú, dama desdichada,
»Dulcinea incomparable,
»Que en poder estás de endriagos
»Y de magos increyentes,
»Rompe la ley de los amos,
»Y reclama vida libre.
»- Señor, dijo Sancho Panza,
¡Deje a la dueña encerrada!

¡ Oh flor de caballería !
Me dije, en medio de ensueños,
¿He de embestir a gigantes
Con un servidor miedoso ?
¡Cuando el filo de la espada
Penda en el rostro de España!
«- ¡Señor, seguirá diciendo,
»Deje al país bien atado!»

Perdura una incógnita en cuanto al autor de la música. ¿Fue Pierre o su hermano Eugène? Se sabe que Pierre nació en Gante el ocho de octubre de 1848 y comenzó a trabajar en Lille. Al parecer estaba especializado en « escalería » ; es decir, en la construcción de peldaños. Durante unos meses frecuentó el Conservatorio de Lille, dirigiendo después la coral “Lira de trabajador”. Militante del Partido socialista, y tras largos años de carpintero armonioso, consiguió un puesto en los servicios municipales de aquella ciudad. Eugène asegura que en 1888 compuso una melodía para un texto de su hermano, lo que éste siempre negó.

Pierre se instala en 1901 en Saint-Denis, al lado de París. Estrenado en el Congreso de los socialistas del año anterior, el himno no le aporta ningún beneficio y él continúa en la miseria. Solicita los derechos de la obra, que exigía para sí su hermano Eugène, y se desestima su demanda. Apela y consigue que el Tribunal de París reconozca su paternidad. De cualquier modo, la obra sólo se interpretaba en ceremonias militantes, de modo que no le daba ni para pipas. Con el fin de festejar sus ochenta años y los cuarenta de la International, los soviéticos lo invitan a Moscú, donde le dispensan una acogida triunfal. El municipio de Sanit-Denis le concede alojamiento gratis; la embajada de la URSS una pensión de recompensa. Rechaza la caridad de los soviéticos, regresa a Francia enfermo y abatido por la declaración de una guerra que la Internacional obrera no supo frenar. Se suicida en febrero de 1916 en su domicilio del 29 calle Sentier. Está enterrado en el cementerio del Père Lachaise (división 95, a).
Petroleras
Para proteger la plaza Vendôme, la Comuna levantó una barricada en este distrito, a la altura de la calle Daunou, defendida especialmente por mujeres. La prensa de entonces atribuía a las “petroleras”[1] los incendios París. En cambio, la misma prensa celebraba las ejecuciones sumarias perpetradas por los versalleses. El diario Le Français del 26 de mayo de 1871 informaba : “En la plaza de la Bolsa se llevó a cabo la captura del mayor número de sediciosas cogidos con las armas en las manos. A las que intentaban resistir las ataban a las rejas”.

Leer: Jean Braire, Sur les traces des communards. Editions ouvières, París 1988.


[1] Así llamaban  los periódicos reaccionarios a las mujeres del pueblo acusadas de derramar petróleo para provocar incendios durantela Comuna.

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