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Cortázar, en el Hotel Esmeralda

17 febrero, 2012

Foto de Alberto Jonquiéres

Imaginemos que estáis de luna de miel y habéis pernoctado en el hotel Esmeralda, que os aconsejo por su encanto contemporáneo de Cuasimodo. En él Julio Cortázar escribió Rayuela ; no sería imposible que este diálogo entre Berthe Trépat y Oliveira fuese autobiográfico:

“La noche que nos encontramos detrás de Notre-Dame también vi que… Pero no lo quise creer. Llevabas una camisa azul tan preciosa. Fue la primera vez que fuimos juntos a un hotel ¿verdad?

No, pero es igual. Y vos me enseñaste a hablar en glígico.

Si te dijera que todo eso lo hice por lástima.

Vamos —dijo Oliveira, mirândola sobresaltado.

Esa noche vos corrias peligro. Se veia, era como una sirena a lo lejos… no se puede explicar.

Mis peligros son sólo metafísicos —dijo Oliveira—. Créeme, a mi no me van a sacar del agua con ganchos. Reventaré de una oclusión ntestinal, de la gripe asiática o de un Peugeot 403.


Cortázar es el paradigma del escritor comprometido; no con libros políticos, sino por un experimentalismo semejante al de la Nueva novela y de Oulipo[1]. Su novela es a la vez historia de amor, tratado metafísico, introducción al jazz  y canto al París de los años de 1950. Compuesta como un rompecabezas, dividida, en dos partes – ficción y ensayo – se puede leer de corrido o saltando capítulos como indica el autor en la página siete.

Otra forma de compromiso de Cortázar consiste en su apertura hacia lo fantástico, forma de resistencia al imperialismo de la razón.


[1]           Oulipo acrónimo del francés “Ouvroir de littérature potentielle”, que podríamos traducir como “oficina de literatura potencial”. Se trata de un grupo abierto de escritores y matemáticos de lengua francesa que intenta crear obras utilizando entre otras cosas, una técnica de escritura vinculada. Creado en 1960 por Raymond Queneau, cuenta, entre otros seguidores, con el novelista Georges Perec y el poeta y matemático Jacques Roubaud.

 

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  1. Federico Iribarne permalink
    17 febrero, 2012 16:52

    Las maneras de leer Rayuela han de ser casi tan variadas como los escritores que cohabitaban en ese hombre llamado Cortázar:

    Cortázar el de los cuentos fantáticos +++
    Cortázar el de El perseguidor +++
    Cortázar el experimentador +-
    Cortázar el de los textos políticos +-
    Cortázar el poeta Julio Denis —

    El lector es inteligente. No es necesario agarrarlo de las narices para mostrarle el camino. Eso no me parece que sea experimentar en literatura. Cortázar es infinítamente más original y experimentador en aquellos cuentos de Bestiario (por poner un ejemplo) que invitando al lector a hacer su propio ‘Mac Combo’, salteando capítulos de una novela.
    Estuvo tiempo ofendido con Onetti a raíz de un comentario que éste le hizo sobre Rayuela, cuando Cortázar le preguntó si le había gustado. “Me gustó -le respondió Onetti-; ahora no sé si leerla en el orden de los capítulos o según la tabla de loterías y quinielas de Montevideo.” A buen entendedor…

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