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Ernesto Guevara en París

31 marzo, 2012

El Che recibe en la sede del Banco Nacional a los intelectuales franceses Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir. Febrero 1960

Se nos ha metido en la cabeza, a Ignacio Ramonet y a un servidor, encontrar el lugar de residencia en Paris de Ernesto Guevara. Tras una búsqueda extenuante, la hija del Che nos da la solución.

Ernesto Guevara estuvo varias veces en París camino de Argel para asistir a las conferencias anticolonialistas o preparar la acción armada de los cubanos en Angola. No podemos decir que fuese un clandestino o sin papeles, ya que ejercía de ministro en el gobierno de La Habana. De hecho, acudía a cara descubierta a las recepciones de la embajada de su país de adopción.

En París mantuvo numerosas reuniones con grupos anarquistas y trotskistas. Philippe Robrieux, historiador y entonces miembro del Comité Central del Partido Comunista francés, trató de incorporarlo a su estrategia: « Poco después, Jeannette (Jeannette Wermercht, la esposa de Maurice Thorez) me puso en contacto con el embajador de Cuba.  Yo quiería aprovechar la próxima venida  de Guevara à París para organizar con él un mitin inmenso. Él podría hablar de la revolución en América latina ; uno de nuestros camaradas orificaría presidente, lanzado de vez en cuando llamamientos vibrantes para que los jóvenes adhiriesen a la revolución en marcha contra el estalinismo … Distribuiríamos octavillas con boletines de inscripción. Guevara era sumamente popular entre la juventud, y yo estaba seguro de que vendría entre diez y quince mil jóvenes, y convencido de que varios centenares de ellos vendrían a nuestras filas. Propuse que se alquilara el Palacio de Deportes o el de Exposiciones de la Puerta de Versalles. Pude proponerlo a los cubanos gracias a Jeannette. El embajador telefoneó al Che a Argel, donde se hallaba. Creo que quiso pensarlo bien, pues me dijo que más tarde me daría la contestación. »

Guevara jamás respondió. Tal vez no estuviera muy convencido de la independencia de los camaradas franceses ante Moscú; o sopesó que era más provechoso salvaguardar las relaciones con De Gaulle.  Robrieux, por su parte, atribuyó a la Unión de Estudiantes Comunistas el fracaso de su plan: Desdichadamente, no me vi obligado a insistir; fui desautorizado por la dirección de la U.E.C., opuesta al proyecto».

Debido a sus actividades revolucionarias permanentes, el Che observaba la mayor discreción. Y todos nos hacíamos cábalas sobre el lugar donde vivía.

En aquellos tiempos, uno de nosotros trabajaba en Radio Francia con Mario Vargas Llosa. Se rumoreaba en nuestro servicio de América latina de que el Che se albergaba en casa de este joven peruano, quien entonces era izquierdista, antifranquista e iniciaba una amistad fraterna con García Márquez que pronto viró a los trompazos. Mario habitaba en la calle Tournon. Era lo único que sabíamos sus compañeros. El número sólo lo conocía Carmen Bonet – a quien debemos informaciones impagables – encargada de establecer las nóminas de todos nosotros.

En el prólogo de la primera edición de Los Cachorros, Carlos Barral nos da algunas pistas, mas no la dirección exacta. Traducimos ese párrafo del francés: “Cuando lo encontré, Vargas Llosa vivía en la calle Tournon, detrás del jardin de Luxemburgo. Para llegar a su casa, había que elegir una puerta entre las muchas que había en el patio interior, muy balzacian, pavimentado con adoquines todavía brillantes por las chispas de las herraduras de caballos. La puerta, con vitrales azulados y verdes, de inspiración impresionista, daba a una rauda escalera de caracol  (…)”.

Fuimos a esa calle como auténticos sabuesos. Comprobamos que la descripción concidía con el aspecto exterior del 17, donde una placa anuncia que allí vivieron Anne y Gérard Philippe. Sin embargo, nada nos certificaba que allí se hubiera escondido Guevara.

Un amigo panameño nos sugirió que fuésemos al domicilio de Désirée Lieven*, donde asistía a las citas más interesantes. Era en la calle de Beaux-Arts, adonde vamos sin tardanza.

De origen letón, nacida en el seno de una familia zarista y noble, Désirée Lieven abandona los medios aristocráticos para vivir a fondo los grandes eventos del siglo pasado: la revolución bolchevique, la segunda guerra mundial, la resistencia a los nazis en Francia, la guerra civil española – siempre del buen lado. Una galería de arte madrileña lleva su nombre.

En los años sesenta sostuvo las luchas de la izquierda en América latina, y creó sucesivos comités de ayuda a los prisioneros políticos. Amiga de personalidades tales  Balthus, Anaís Nin, Nicolás Guillén y César Vallejo, de éste recibía a menudo tarjetas postales durante sus viajes, como la de Moscú  que nos mostraba: « Désirée : El paisaje es el mismo pero todo ha cambiado. Cuando vuelva te detallaré mis impresiones. Te envío la rosa más hermosa que esta mañana arranqué de mi corazón. »

Anaïs Nin, que la conoció bien , nos la retrata: “Il y avait Désirée, une Russe à l’aspec voluptueux, avec une chevelure blonde magnifique, une épaise voix sensuelle. C’était y la maitresse du peintre Balthus ». t

Pero, ante todo, Désirée era una mujer sencilla y generosa, con un amor desbordante por la vida. “Rusa de nacimiento y de corazón española “, solía decir, tal vez porque su exilio forzoso la llevó primero a nuestro país, donde militó activamente al lado de los republicanos. Tras la derrota, se incorpora en la Resistencia francesa con varios psedónimos, Delia Toral, Lucienne… y gana un internamiento en los campos de concentración. Durante los años ­1960-1980, su minúsculo apartamento de la calle Beaux-Arts se mantuvo abierto a los exiliados políticos españoles y sudamericanos, sobre todo peruanos, quienes en su casa aliaban el explendor al heroismo y la vida bohemia », escibió uno de los muchos poetas que por allí pasaron.

A nosotros nos llevó el peruano Pablo Paredes, que fue quien le llenó la casa de compatriotas suyos. A veces encontrábamos la puerta aherrojada y empezábamos a divagar. Seguro que el Che está negociando con el peruano Juan Pablo Chang (estudiante en la Ciudad Universitaria y miembro del Ejército de Liberación Nacional, que fue asesinado también en Vallegrande). Una muerte absurda, pues no tenía que estar en la guerrilla, para la que no estaba preparado. Su misión consistía en poner en contacto al Che con otros grupos peruanos, y se vio envuelto en le refirega. Paredes se encargaba de desmontar nuestras suputaciones: Ni el chino Chang ni Guevara conocieron a Désirée ; sí en cambio se comunicaba con Héctor Béjar, hoy coordinador del Frente Amplio de Izquierda de Parú. Guevara y otros revolucionarios latinoamericanos. Falleció el 2 de octubre de 1991, a los 95 años, y la incineraron en el Columbario del Père-Lachaise. Nosotros nos quedamos sin saber dónde se alojaba el Che hasta que, como en La carta robada (La Lettre volée) de Allan Pöe, se nos ocurre lo más elemental : Aleidita, hija de Ernesto, nos informa, sencillamente, de que cada vez que su padre transitaba por París, residía en la embajada de Cuba. !Qué par de sabuesos! (Quels fins limiers !  )

A voir : “Désirée” Documentaire de Hernan Rivera Mejía. 1989 -29 min

A lire : Phillippe Robrieux : Notre Génération communiste (1953-1968), Robert Laffont,

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  1. Alexis Benavides permalink
    13 abril, 2012 19:24

    Gracias Ramón Chao por recordar a nuestra querida Desirée, “Résistant de l’ombre”. Una mujer que dio su vida por causas nobles de manera desinteresada, sin busca de protagonismos. Pasé mucho tiempo de mi juventud en los 80 con ella (soy hijo de Chingolo, guerrillero de los 60’s exiliado en París) hasta el día de su muerte.
    Eterna Resistente y siempre con el corazón abierto para contribuir con lo que podía con los indignados del mundo…aunque sea con un plato de paella o espagueti.
    Nunca busco la gloria ni dejar en la memoria su obra. Siempre esta en nosotros cuando un acontecimiento importante aparece en el mundo: revoluciones, manifestaciones, indignados, luchas sociales. Y oigo aun sus “Carajeos” en hora de brazos caidos o reacciones tibias.
    Le gustaba el Che en las guerrillas pero no FIdel en el poder. Ya acomodado para ella, sin ir al terreno de lucha. No le gustaba los traidores y los que escupían en los ideales de aquellos amigos que dieron su vida. Por eso dejo de hablar a Bejar y no dejar entrar a su casa a Ribeyro, que trabajaron por gobiernos peruanos.
    Si un día el Che paso por su casa, nunca lo sabremos. No importaba nada esos detalles. Y si algo sabia es discreción y vivir en la sombra…para estar lista siempre para la Resistencia, estar DISPONIBLE. Eso era para ella lo importante, eso aprendió de su familia y ser RESPONSABLE y fiel a sus camaradas de lucha.

    Alexis (franco-peruano, residente en Rio de Janeiro)

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