Skip to content

Jacques Rigaut. 7, Boulevard de Montparnasse, París (VI)

10 abril, 2012

Jacques Rigaut, 1922, por Man Ray

Ahora que tanto se habla de eutanasia, Chao y Ramonet les descubren un curioso  establecimiento especializado en acortar los días de sus clientes. Se encuentra en el 7, Boulevard de Montparnasse, y su fundador, 1929, fue Jacques Rigaut.

Siguiendo por la rue du Bac llegamos a la plaza León Paul Fargue, donde termina el bulevar de Montparnasse. Cojámoslo a contrapelo hasta el número siete. A principio de los años veinte vivían por estos lugares varios representantes de las vanguardias artísticas. Jacques Rigaut – pobre, joven y brillante -, era uno de los precursores de la escritura fragmentaria, basada en la reflexión sobre la autodestrucción y el hastío. En el 7 tenía su domicilio la Agencia general del suicidio, de la cual era director.

El establecimiento disponía de una lista de tarifas que ponían al alcance todo quisque un buen fin de vida en las mejores condiciones. Los precios iban de 200 francos por una electrocución a 100 por un ahogamiento; quitar la vida a los pobres y la horca sólo costaba cinco francos, a los que en el segundo caso se añadía el precio de la cuerda, evaluado en veinte francos el metro lineal ( si no se rompía; en ese caso se la daban gratis). La muerte perfumada, servicio de lujo y especialidad de la casa, salía cien veces más cara. En el prospecto se precisaba que la empresa se comprometía a rematar a los clientes «de forma inmediata y definitiva, lo que convencerá a los pusilánimes que no se atreven a quitarse la vida por miedo a fallar el tiro». Rigaut hablaba por experiencia. Meses antes de montar la Agencia se le encasquilló una bala en el momento que iba a ser fatal. Desde entonces, decía, «viajo con el suicidio en la solapa».

En 1923 se fuga con una millonaria yanqui y en unas semanas pasa de toxicómano a la separación. Atraviesa un año de miseria, comiendo cuatro plátanos diarios. Sale del apuro en 1926 al volver a las andadas con una afortunada heredera ; regresan juntos a Francia y otra vez a la vida mundana en una mansión que le presta un amigo surrealista. En estas conoce a Breton y Drieu la Rochelle ; como ellos y casi todos los del grupo, se convierte en consumidor de opio y cocaína.

En un último acto Dadà se tira una bala en el corazón, tras una noche de estupros, alcohol y profecías: « ¡ Seré un cadáver  sublime! »

A lire : Jacques Rigaut, Agence Générale du Suicide. J.J. Pauvert, 1959, París

Jacques Rigaut, Ecrits. N.R.F. Gallimard, 1970, París.

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: