Skip to content

Gustavo Martín Garzo

18 abril, 2012

Y que se duerma el mar, novela de Gustavo Martín Garzo. Editorial Lumen, 240 Páginas. Marzo 2012

Al cabo de varias líneas lectura me sentí en el mismo mundo de mitos y leyendas que pueblan  ‘El lenguaje de las fuentes’ (Lumen, 1993) y creí rejuvenecer veinte años. Al igual que entonces, Martín Garzo regresa al mundo bíblico para esbozar el retrato de María en su época de mocedad, cuando la futura madre de Jesús aún no sabía que estaba destinada a ser lo que se dice. Se trataba de retomar el personaje de ‘El lenguaje de las fuentes’, lo que le exigía una extrema coherencia, pues ya que en su primera obra la virgen era manca, también habría der serlo en las próximas apariciones (al menos de un milagro). Este libro no  podía desmentir al primero. Pero detrás de esa imperfección virginal, late la idea de que en el fondo todo ser humano es incompleto, es estar haciéndose a cada momento, y el fondo la vida en es una sucesión de adquisiciones. De modo que lo mejor para contar la historia de María era mostrarla inacabada, pues al hacerle imperfecta la volvía humana.
Cierto día su madre la acompaña hasta un pueblo cercano donde conocerá a José, un viudo que parece dispuesto a convertirla en esposa, no obstante su defecto físico. Los dos tienen encuentros esporádicos y van conociéndose; a cada encuentro crece el amor de José por esa muchacha que parece esconder algo mágico en su interior.
Si bien en ‘El lenguaje de las fuentes’ Martín Garzo cedía el protagonismo al  carpintero esposo de María, ahora propone a sus lectores un viaje hacia la otra cara de la Historia sagrada con los mismos personajes e idéntica dulzura al describirlos. “Y que se duerma el mar”  invita a conocer a María cuando aún es una chiquilla y juega con los demás niños del pueblo escondiendo entre los pliegues de su túnica el muñón de la mano ausente.

Tanto ‘El lenguaje de las fuentes’ como ‘La princesa manca’ (1995) Martín Garzo nos lleva a un mundo bíblico que mucho tiene de ‘Las mil y una noches’. ‘Tres cuentos de hadas’ (2003) nos recuerda los cuentos maravillosos nórdicos y  ‘El jardín dorado’ (2008) parece salir de algún mito griego. El autor recurre constantemente a estos temas. No como un estudioso folclorista, sino porque están vivos en su interior y marcan los impulsos de su vida y de su escritura.

De modo que habremos de leer este libro (“fiel a la historia tal y como se cuenta en los evangelios”, aclara el autor), como un cuento sobre la primera juventud de una niña y luego adolescente judía que vive sumergida en un mundo lleno de maravillas.

Después de escribir « En el nombre de la madre », cuento de Navidad con las secuencias milagrosas de la Anunciación, el Ángel que visita a María, la actitud de José aceptando lo inverosímil, Erri De Luca se justifica  diciendo “no creo en los escritores sino en sus relatos” A mí me pasa lo mismo: no creo en Dios ni en esas patrañas, pero sí en la literatura del italiano y de Martín Garzo.

Ramón Chao. Le Monde diplomatique. Marzo, 2012

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: