Skip to content

Guernica, 75 años

26 abril, 2012

Hace hoy setenta y cinco años, el 26 de abril de 1937, la legion Cóndor nazi-franquista , arrojaba toneladas de bombas sobre el pueblo de Guernica, en el País Vasco, un día de mercado.

En el momento en que el general Mola embestía contra Euzkadi, Picasso  piafaba en su taller. A los cincuenta años, rico y famoso, presentía las tinieblas que se cernían sobre nuestro país. Después de grabar las ilustraciones de Sueños y mentiras de Franco, dudaba sobre la forma de reaccionar. El bombardeo de Guernica por la division «Cóndor», tal como lo cuenta el mariscal von Richthofen, lo saca de su torpeza: «El lunes 26 avril de 1937, a finales de la tarde los Henkel 51 y los Junker 52 de la Legion, protegidos por una escuadrilla de cazas Messerschmidt, arrojaron sobre Guernica cerca de 50 000 kilos de bombas con explosivos mortíferos, bombas antepersonales e incendiarias de termita, una mezcla de aluminio y óxido de hierro, capaz de producir un calor de 27000 grados. Sumando mujeres, hombres y niños, se cuentan 1 654 muertos y 889 heridos. El árbol simbólico y la Casa del parlamento fueron también presa de las bombas. » Resultado: 1 654 muertos y 889 heridos.

Esta hazaña quedó grabada a fuego en la conciencia europea como el gran crimen de Franco. La indignación del mundo civilizado aumentó ante las mentiras de los culpables, que negaban cualquier responsabilidad y atribuían el crimen a los propios republicanos o a los nacionalistas vascos.

El servicio de prensa franquista llegó incluso a negar que se hubiera producido el ataque; dictó un comunicado explicando que el mal tiempo había impedido que su fuerza aérea volara el 27 de abril y por ende no podía haber sido la autora del bombardeo.

El propio Generalísimo redactó la primera negativa. La emisión de Radio Nacional remachó que no había aviación alemana ni extranjera en la “España nacional”. De hecho, todos los datos disponibles indican que si Franco o Mola estaban consternados, en realidad se debía a la polémica y la publicidad negativa que generó, no por la acción en sí. A los pocos días, Franco recibió al marqués del Moral, irritado por el daño que causaban los informes a los nacionales. Del Moral le suplicó que consintiera una investigación destinada a mostrar la «verdad». El Generalísimo se negó y sólo reiteró de otras formas las declaraciones previas.

No es probable que el Caudillo sintiera remordimientos. Escribió una carta de agradecimiento y enhorabuena a Sperrle y Richthofen (aviador alemán, más conocido como El Barón Rojo). Puesto ante la realidad, permaneció en sus trece. Desatada la violenta indignación internacional, nunca admitió que había dado carta blanca a los alemanes para perpetrar semejante atrocidad. Cuando se demostró que la Legión Cóndor estaba en España a petición suya y Sperrle (comandante de la legión Cóndor), directamente subordinado a él, los pilotos de la Legión Cóndor recibieron órdenes de negar los hechos.

Para leer:

-Southworth, Guernica!, pp. 239-325;

-Monteath, Guernica, pp. 79-85.

– Salas Larrazabal, Ejército popular, II, p. 1390; Hills, Franco, p. 277.

En The Guardian, 27 de mayo 1991, Brian Crozier negaba que Guernica hubiera sido destruida por bombarderos alemanes.

Ver además en este blog: Guernica (1937) de Picasso. Rue des Grands Augustins. París VI.

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: