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Recuerdos de París. Carlos Fuentes: 1928 – 2012

20 mayo, 2012

Por Auxilio Alcantar

(20 mayo 2012).-

Carlos Fuentes eligió París como su destino final, en el cementerio de Montparnasse, donde
descansan los restos de grandes artistas, pero donde también lo esperan sus hijos Carlos y Natasha Fuentes Lemus. Esta semana, la noticia de su muerte tuvo resonancia en Francia, donde Fuentes encontró lectores y amigos; donde su obra fue leída, admirada y analizada. Entrevistados en París, Jean Daniel, Florence Olivier,Claude Fell y Ramón Chao lamentan la muerte del intelectual y, a la vez, la del amigo entrañable.

Fell: Polígrafo y Universal

Como un escritor universal y un personaje completo, abierto a la literatura; como un hombre que escribía y, almismo tiempo, reflexionaba sobre la condición de escritor, recuerda Claude Fell a Fuentes.
“Alguien capaz de hablar con mucha pertinencia, tanto de Cervantes como de Kundera, por ejemplo. O sea, una cultura universal. Leía todo lo que se publicaba, estaba al tanto de todo y sabía, como Octavio Paz, aprovecharlo, utilizarlo y difundirlo”, asegura Fell, especialista en literatura latinoamericana.

En entrevista, el ensayista y traductor lamenta la muerte de su amigo Carlos Fuentes.

“Tengo una inmensa tristeza porque era un gran amigo y lo admiraba enormemente. Cada vez que venía a París y teníamos oportunidad de vernos, nos veíamos. Lo conocía desde hacía muchos años. Mi esposa (Eve-Marie Fell) y yo tradujimos al francés dos de sus libros, La campaña y Valiente mundo. Yo hice después la traducción del ensayo Cervantes o la crítica de la lectura, y soy coautor de un libro sobre él, que reúne textos de Fuentes, investigaciones sobre su obra y correspondencia inédita. Es realmente una gran pena la que siento hoy”.

A nivel literario, ¿cuál es la importancia de Fuentes?

Utilizo la palabra que se usó con Alfonso Reyes, creo que era un inmenso “polígrafo”, en el sentido positivo del término. Fuentes era dramaturgo, ensayista, novelista, cuentista.

¿Y si tuviera que destacar sólo una o dos de sus obras?

La región más transparente, que es el primer libro que leí de él. La muerte de Artemio Cruz es también un gran libro y, por supuesto, Terra Nostra. Son obras importantes por la maestría con que fueron escritas. Terra Nostra es una obra maestra. Esos libros me gustan también por la reflexión humanista que se desprende de ellos. No es sólo una reflexión sobre la identidad mexicana, como en los primeros de sus libros, sino también una relación entre Europa y América, y muchos temas que él dominaba totalmente.

Hoy todos los diarios y revistas franceses hablan de él, rindiéndole homenaje. ¿Era Fuentes importante para Francia?

Sí, en Francia mucha gente lo conocía. Hace dos años, cuando México fue el país invitado en el Salón del Libro de París, él estuvo con nosotros en un salón y dio una conferencia. La gigantesca sala estaba repleta. La gente lo conoce y lo lee en Francia. Para una mayor divulgación, sus libros fueron publicados también en edición de bolsillo. Son obras accesibles a mucha gente. Es, junto con Gabriel García Márquez, el escritor latinoamericano más conocido en Francia.

¿Qué anécdota puede compartir?

Hace muchos años (creo que en 1973) presentó en Aviñón El tuerto es rey. Yo escribía en aquella época en el periódico Le Monde. Me invitó junto con otras personas y nos encontramos en grupo en Aviñón. Estaban García Márquez, Mario Vargas Llosa, José Donoso, fuimos a buscar también a Julio Cortázar, que vivía cerca, y nos reunimos. Fue un encuentro que me dejó un recuerdo imborrable.

Olivier: Imaginario en Libertad

“Fuentes seguirá viviendo, porque los lectores somos los fantasmas de los escritores. Así lo escribió él, y así lo retomo yo”, afirma la ensayista Florence Olivier.

Para la crítica francesa, lo que debe destacarse en la obra de Carlos Fuentes es la extraordinaria libertad y soltura de su imaginario “Su defensa e ilustración del género de la novela, su pasión por la novela, por la ficción, y su capacidad de reflexión y de ensayista, y en las formas de la ficción”, explica. “Es ver cómo el pensamiento se traduce en historias, para decirlo simplemente”.

Olivier, autora de Carlos Fuentes o la imaginación del otro, señala que recibió la noticia del fallecimiento con mucha tristeza.

“Todavía estoy incrédula, porque pensaba que iba a escribir las muchas novelas anunciadas en su Edad del Tiempo, la arquitectura de la obra completa de ficción. Anoche conté los títulos que había anunciado y creo que conté como seis obras que aún esperan”.

Recuerda que lo conoció a través de sus libros, en 1984; y, personalmente en Estados Unidos, durante un coloquio dedicado en parte a su novela Aura, en 2002.

“Después lo vi muchas veces en cuestiones académicas; para sus 80 años, en un congreso en torno a La región más transparente, por los 50 años de la novela”, dice.

“Me dio alegría haberlo visto en París hace unos meses, durante un coloquio que organicé en su presencia, en el mes de octubre. Lo vi contento y feliz en ese momento. También lo había visto muy feliz en la Universidad de Burdeos, donde le dieron un Doctorado Honoris Causa (en octubre de 2011)”.

Olivier señala que hace apenas 10 días participó en un coloquio en Los Ángeles, dedicado a la obra de Fuentes.

“Leí un trabajo sobre Terra Nostra, novela extraordinaria, que empecé a trabajar recientemente. Este libro es un monumento en la trayectoria de la obra. Muchos lectores de Fuentes consideran monumental también la primera parte de la obra, pero yo he trabajado más la segunda, las novelas publicadas después de 1985″.

Según Olivier, Terra Nostra es una gran memoria de la cultura hispanoamericana, de la América española, y es toda una historia del pensamiento occidental.

“Es un elogio del humanismo, de cómo hubiera podido ser el humanismo en América si hubiese sido otra la colonización”.

Recientemente, dice, volvió a leer Una familia lejana.

“Es una novela extremadamente llena de gracia, francomexicana o mexicano francesa, mejor dicho. Toda una fábula sobre historias que se entrecruzan entre Francia y México”.

La ensayista también evoca Carolina Grau, una colección de cuentos.

“Es muy estilizada, donde vuelve sobre sus amores, de ficción o literarios. Sobre historias que desde la adolescencia lo persiguen, como El Conde de Montecristo, por ejemplo”.

En la Universidad de París III, La Sorbona, Olivier ha impartido cátedra sobre la obra de Fuentes.

“Estoy ahora en literatura comparada, entonces comparé Manhattan Transfer, de John Dos Passos, con La región más transparente. También Constancia y otras novelas para vírgenes, en especial sobre la relación entre la ciudad, la arquitectura y la literatura”.

A lo largo de su trayectoria, el escritor mexicano recibió múltiples premios, como el Rómulo Gallegos, el Cervantes o el Príncipe de Asturias, pero no el Nobel, que de acuerdo con Olivier debió tener.

“Los lectores de Fuentes sí lo esperábamos. Y yo creo que se lo merecía”.

Chao: Siempre con ‘X’

“Hoy, mi pena es grande, no me lo esperaba”, expresa el periodista y escritor Ramón Chao sobre la muerte de Fuentes. “La última vez que lo vi fue hace un año en Mallorca, cuando le dieron el Premio Formentor de las Letras 2011. Estuvimos hablando un buen rato; él, como siempre, muy afectuoso, muy correcto, muy elegante”.

¿Cómo lo conoció?

Lo conocí por Mercedes Iturbe, cuando creamos en París el Premio Juan Rulfo. Carlos nos ayudó en la selección de escritores para el jurado, y desde entonces nos llevábamos muy bien.

¿Recuerda alguna anécdota?

Hay algo de lo que me acuerdo. Fuentes era Embajador de México en Francia (en 1974), dimitió creo que tres años después, en protesta contra la nominación del nuevo embajador de México en Madrid, el ex Presidente Díaz Ordaz (a quien Fuentes juzgaba responsable de la masacre de estudiantes en México). Yo fui a verlo a la Embajada (para un artículo que iba a publicar en la Revista Triunfo), charlamos mucho sobre la cuestión. Me fui y al llegar a la radio (RFI) me llamó por teléfono y me dijo: “Oye, Ramón, para el artículo, escriben México con ‘x’, ¡eh!”.

Yo le respondí: “¡Hombre, claro!, yo quiero mucho a México y sé que lleva ‘x’. La cruz en la frente”. Él contestó con mucho humor: “No, no tanto. Ése era Alfonso Reyes”.

Después comentó la historia de la “x” y la “j”. Acabé por hacer un segundo artículo, México siempre con “x”.
Debo confesar que mi primera novela está muy influenciada por Aura, la utilicé para un personaje. Un día se lo conté y me contestó: “Bueno, hombre, siempre hay que partir de algo, ¿no?”.

Reforma. México 20 de mayo 2012. 

Copyright © Grupo Reforma Servicio Informativo
Fecha de publicación: 20 mayo 2012

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