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El argot

4 junio, 2012
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«Si un sordomudo, se dice, pudiera hablar, hablaría en francés de París.» (Désiré Nizard, 1806-1888.)

Puede que haya aprendido usted «el francés en diez días y en diez lecciones»; por correspondencia; en el bachillerato, o incluso en el Instituto francés y que llegue todo orondo creyendo que domina el idioma de Molière. Nos ha pasado a todos, y el chasco es grande al comprobar que no sólo no nos comprenden, sino que lo que nos hablan es una lengua muy diferente a la que nos enseñaron.

No se extrañe. Sepa que los parisinos hablan muy deprisa, se comen la mitad de las sílabas y utilizan un lenguaje muy particular, el argot. El argot era la lengua oficial de los malhechores, ladrones, mendigos y estafadores, que podían comunicarse así, a través de un código que no comprendía la Policía, llamado también «jargon» —el argot data de la Edad Media—. Nació en las cortes de los Milagros, donde las diferentes cofradías de mendigos y rateros lo utilizaban  para distinguirse entre ellas. Era un código ultra secreto. De aquella época data el primer diccionario de argot. Un bandido llamado Dimanche-le-Loup, desertor de la Guerra de Cien Años, se vio obligado a explicar a la Policía bajo la tortura el significado, palabra por palabra, de todo el vocabulario de los bajos fondos. Francois Villon, que se movía en aquellos medios, escribió varias baladas en argot, y desde entonces la literatura no ha dejado de enriquecerse con esta aportación. Un jefe de bandidos, erigido naturalmente en jefe de policía, Vidocq, descubrió en sus memorias, al mismo tiempo que a todos sus antiguos compañeros, la incomparable variedad que a la lengua oficial aportaba la de los delincuentes.

Ya antes, Malherbe confesaba que para aprender buen francés se iba a escuchar a los estafadores de los puertos. Desde entonces, la literatura argótica es innumerable: Eugenio Sue en Los Misterios de París; Alejandro Dumas en Los Mohicanos, Víctor Hugo en Los Miserables, Balzac en Esplendores y Desgracias de las Cortesanas, y La Ultima Encarnación de Vautrin. Jean Richepin fue condenado por utilizar el argot y por describir con simpatía la vida amoral de los marginados. Más cerca de nosotros, Zola, Huysmans, Careo, Francoise Sagan —y lo dejo para el final—, el gran Louis Ferdinand Celine, deben gran parte de sus medios de expresión a la utilización del argot.

Así lo explica Lazare Sainean uno de los grandes especialistas del tema: « Hasta mediados del siglo XIX, el argot y el lenguaje llano designaron dos categorías lingüísticas fundamentalmente distintas. A pesar de ciertas interferencias, estos dos idiomas conservaron caracteres distintos y unas tendencias absolutamente divergentes. Únicamente en nuestros días y por razones de orden social, estos dos lenguajes se han aproximado poco a poco, hasta fundirse en un idioma único: el argot parisino.

Constituido desde hace siglos, el lenguaje parisino vulgar, aumentado por distintos argots profesionales, así como por residuos del antiguo jargón de los malhechores, se habla hoy en las capas inferiores de París y de Francia.»

Tras estas breves consideraciones histórico lingüísticas, pase a aprender el siguiente vocabulario:

Amocher: romper (la cara, etc.)

Bagnole: coche.

Baiser: hacer el amor.

Ballo: tonto.

Bath: bueno.

Because: a causa de.

Bécif: naturalmente.

Bezef: bastante.

Boche: alemán.

Bosser: trabajar.

Boulonner: trabajar duro.

Boulot: trabajo.

Branqué: loco.

Cabot: perro.

Carne: droga.

Canard: periódico.

Casquer: pagar.

Casse-pieds: pesado.

Chouette: bueno.

Ciboulot: cabeza.

Cinglé: loco.

Cogne: gendarme.

Cogner: golpear.

Con, conard, couillon : gilipollas.

Crocs (avoir les) : hambre.

Dégueulasse: repugnante.

Enflé: imbécil.

Esquinter: estropear.

Flagada: hecho polvo.

Flic: guardia, gendarme.

Frangin: hermano.

Fric: dinero

Gnole: aguardiente

Godillot, godasses: zapatos

Gogo (á) : en gran cantidad

Gonzesse : fulana

Gourer (se) : equivocarse

Grisbi : dinero (pasta)

Jacter : (hablar)

Jean-foutre : (don nadie)

Larbin : criado

Maboul : loco

Mec : tipo, tío

Mettre les voiles : largarse

Moche : feo

Môme : chica, joven

Mouchard : chivato

Nana, pépée : tía buena

Navet : rollo

Nichons : senos

Ocase : ocasion

Passer l’arme á gauche : fallecer

Paumer : perder

Pédale, pédé, tante : marica

Piaule : cama

Pif : nariz

Planquer : esconder

Pognon : dinero

Poisse : mala suerte

Poulaga, poulet : gendarme

Ras les bol : hasta la coronilla

Ricain : yanqui

Rigoler : reír

Roupiller : dormir

Rupin : rico, burgués

Schlinguer : oler mal

Taper : estafar

Timbré : loco

Tordant : divertido

Trimer : trabajar

Trouille : miedo

Valoche : maleta

Zieuter : vigilar

4 comentarios leave one →
  1. 5 junio, 2012 13:48

    Hola Ramón, como anda? Un saludito cordial desde mis pagos argentinos. Adriana Pedrolo
    adrianouchka@hotmail.fr

  2. celaya permalink
    5 junio, 2012 19:47

    Jean- foutre……¿También “chupatintas” y “chivato”?

  3. celaya permalink
    5 junio, 2012 19:49

    Guía secreta de París: del villalbés R. Chao
    Guía secreta de Madrid: del villalbés Antonio Domínguez Olano…….

  4. 29 julio, 2012 1:08

    Capítulo XXI. Gran guía. Gracias por escribirla.
    Un saludo.
    V.

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