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Mauricio Kagel,1898 & Music for Renaissance Instruments (1999)

6 junio, 2012

Clic aquí para leer el original en Triunfo

El “niño Kagel” nació en Buenos Aires el 24 de diciembre de 1931 y esa podría ser otra de las pruebas de que Dios es argentino. Sin embargo, Kagel pronto se fue a Colonia, en 1957.

En la actualidad suele ser considerado uno de los compositores (europeos) más importantes de posguerra aunque no faltan quienes reivindican su “argentinidad”.

Lo cierto es que su obra no es tocada por las orquestas oficiales argentinas, tampoco dicta cursos acá ni es entrevistado por los diarios. A la cada vez más extensa y estimulante serie Kagel del sello WDR-Montaigne se acaba de sumar Deustche Grammophon con 1898 y Music for Renaissance Instruments. Se trata de dos obras de una furiosa contemporaneidad pese a haber sido escritas en 1972 y 1965. La mas “reciente”, es decir, 1898, es un ensayo acerca de las resultantes sonoras de las primeras grabaciones monoaurales escrito con el background de un siglo. Para lograrlo, Kagel evitó las superposiciones y optó por las monodias sin que ello resienta los hallazgos tímbricos. Un total de 22 niños de entre 10 y 13 años entran y salen del tiempo como ángeles desalmados. ¿Kagel bromea? No, tensa el relato, busca la contradicción, desorienta.

A lo largo de 49 minutos el oyente inhala tonalidad y exhala su contrario. Bendita esa alquimia. 1898 tiene un claro punto de unión con Music for Renassaince…: su manera de revisar el pasado.

El primer boceto lo hizo cuando todavía vivía en Buenos Aires pero en esta parte del mundo era imposible darle vida. Hubo que esperar hasta contar con los instrumentos de la época y el entorno. Curioso: cuando se estrenó, Kagel, por entonces visto como un “enfant terrible”, fue observado como un súbito retrógrado. ¿Qué era eso de mirar hacia atrás cuando todo estaba por hacer? “Los malos entendidos fueron enormes”, recuerda. Los reparos parecen hoy inverosímiles: lo que logra el compositor con aquellos instrumentos es estremecedor. Los exprime hasta desmaterializarlos y encontrar en “el ayer” maravillosas partículas de futuro. No es casual que Kagel observe a la “modernidad” como un concepto que debe ser constantemente revisado. En su arqueología, demuestra cuánto se puede ir hacia adelante a partir del mirar atrás. La excepcional grabación -por increíble que parezca, es analógica y fue remasterizada por el propio compositor- hace aún más excitante este viaje.

Abel Gilbert (Revista Clásica, Septiembre de 1999, Bs. As.)

Ver además: Mauricio Kagel dinamita la orquesta

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