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Asociación Amigos de Prisciliano

8 julio, 2012

En la charcutería Saborido, sita en el barrio orensano llamado Das Pontes, y de bien merecido nombre, se reunió el mes pasado un puñado de intelectuales gallegos para festejar la Ciudad de los Muchachos del admirado y desaparecido Padre Silva. Todos preconizaron el rescate y restauración de Benposta.

Sube Jorge al pupitre, dirigiendo las conversaciones como un Toscanini sin batuta. Se comenta primero lo poco que los gallegos apreciamos en vida a nuestras figuras señeras,  condenadas al olvido eterno tras su muerte. Además del padre Silva, se añaden los ejemplos de la monja Egeria, Juan de Betanzos, Pablo Iglesias,  Carolina Otero, María Casares, y otros que de haber vivido en Madrid o en Francia, hubieran gozado de un culto imperecedero. Después de mucho cavilar, uno de los contertulios se dio un golpe en la frente, hinchó el pecho, y con voz irrefutable exclamó: ¡Y Prisciliano!

Eran todos rojos y anticlericales, de modo que la victoria del Once español en la Eurocopa, y los tropiezos pederásticos, policiales y financieros del Vaticano predisponían a encomiar al Obispo de Ávila y a erigirle monumentos por toda Galicia…

Nacido hacia 320 en la provincia galaica de Palencia, había sido un hombre alto, gallardo, apuesto y convincente orador, lo que le permitió alcanzar el obispado de Ávila (dejado vacío por su titular), pues entonces la jerarquía religiosa procedía del voto de los fieles y no de una decisión arbitraria de Roma, que por mucho que lo deseara todavía no se había alzado con el cetro universal.

Esa era una de las posiciones por las que los cristianos odiaban a Prisciliano, aunque existían otras: el hombre predicaba la igualdad entre mujeres y hombres en los ministerios (podían confesar; decir misa y distribuir la eucaristía igual que los hombres); libertad sexual con tal de no procrear; culto a la naturaleza, sin duda heredada de los druidas, y creencia en los fuerzas superiores contra las que solo cabía bajar la cerviz y rezar: exactamente como hoy.

Por todas estas razones nuestro predicador, cuyas doctrinas se esparcieron por nuestra península, por Aquitania y Europa del Este, fue tachado de hereje y como tal denunciado por el papa Dámaso a los tribunales civiles. 

Pese a la defensa de san Martín de Tours y otros padres de la Iglesia, la sentencia fue más que tajante: la hoguera  ante la Porta Nigra de Tréveris.

Después de su ejecución se volvieron las tornas contra los autores del  golpe de Estado. El nuevo emperador necesitaba a los priscilianistas para mantenerse, y según el historiador Sulpicio Severo permitió que se llevaran los restos del mártir asesinado a “un lugar de Hispania”. Ese lugar sin duda fue Compostela, por ser priscilianistas todos los obispos de Gallaecia, y en Compus stella enterraban a los sacerdotes celtas desde hacía siglos.

La decisión del grupo recayó por unanimidad en Prisciliano. Inmediatamente todos sacaron del bolsillo las agendas y empezaron a llover nombres de posibles dirigentes: Xosé Chao Rego, Méndez Ferrín, Manolo Rivas, Celia Díaz, Neira Vilas, Alonso Montero, Cristóbal Serra, Carmen Riera, Magarita Ledo, Alicia Castro Barreda, Aurichu Pereira, Xosé Manuel Beiras, y otros muchos amigos; tras el concierto de Manu Chao en Benposta,  los chavales recogieron dos o tres mil firmas y pronto se pasó a elegir pintores, escultores, muralistas y artistas: se habló de Antón Lamazares, Acisclo Manzano, Manuel Leiro, Leo Bassi, María de Medeiros, Jacek Wozniak…

-Hombre; los tres últimos no son gallegos.

-Es igual, habremos de conseguir gente de todos los países donde predicó Priscilano; además, Wozniak es de Cracovia, en la Galitizia polaca. Hablaremos también con Jean-Claude Carrière, el que interpreta a Prisciliano en La Via láctea de Buñuel. Solicitaremos a Juan Luis Buñuel y a toda la familia.

Se llega a la financiación del proyecto: ¿Quién pagará a los artistas; quién el montaje de las obras y otros gastos inherentes?

-Si lo difundimos por Twitter o o por Facebook nos lloverán adhesiones; un euro por priscilianista y sacamos de sobra.

Tanto se enardecen los ánimos que ya se aborda la punto de la presidencia de la Asociación. Unos proponen a Xosé Chao; otros a su hermano Ramón y el resto aboga por Ignacio Ramonet, los tres ausentes pero de innegable trayectoria priscilianista. Y como ya algunos se disponen a cotizar, es necesario elegir a un tesorero que vaya acaudalando. Por unanimidad designan al periodista Moncho Paz, hombre íntegro y que domina las cuatro reglas, lo cual no se puede asegurar de todos (me refiero a las matemáticas, no a la honradez.)

Antes de levantarse el cónclave, Gabriel Núñez, de veintitantos años, el más joven  de todos, se ofrece para conseguir en Lugo los impresos necesarios a  una Asociación que habrá de funcionar lo antes posible. Ya les iremos informando.

3 comentarios leave one →
  1. 8 julio, 2012 17:24

    Noraboa, xa nos poñemos a reo.

  2. Vicent permalink
    9 julio, 2012 17:05

    Un libro sobre Prisciliano que me gustó mucho y cuya descarga es gratuita:

    zonaimperdible.googlepages.com/pobresperegrinos.pdf

    Y el blog de los autores:

    http://larskarlsson.blogspot.com.es/

  3. 11 julio, 2012 9:38

    Fraga Iribarne persiguió al orensano Padre Silva…….

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