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Plegarias nocturnas, de Santiago Gamboa

26 julio, 2012

Plegarias nocturnas, de Santiago Gamboa. Mondadori  2012. 18,90 € .

Que el amor exista, nadie lo duda; pero es móvil cual pluma al viento, según las épocas e individuos en los que se posa. A menudo la gracia recae en gentes que ni lo desean ni se lo merecen, y rogarán al Ser Supremo para que aleje de ellos ese cáliz con las leyes que Él mismo instauró. Una de ellas es el incesto, proscrito por todas las culturas llamadas civilizadas, aunque muy practicado en las “inferiores” o “primitivas”. La atracción entre hermano y hermana –tan corriente en mi tierra-, es el fondo en que se basa “Plegarias nocturnas”, y la verdad es que se necesitaba una buena formación abordar su trama.

Santiago Gamboa (Bogotá, 1965) sabe que el amor es un tema recurrente, inagotable; por ello construyó este libro como una tragedia griega, género que conoce bien. Estudiante de literatura en la Universidad de Bogotá; luego licenciado en Filología hispánica en la Complutense,  y en París abordó Literatura cubana en la Sorbona. Gracias a este bagage, Gamboa fue uno de los más brillantes colaboradores de Radio France Internationale con quienes trabajé. Sus cualidades excepcionales provocaron envidias de los mediocres, quienes lograron liquidarlo y desviar su carrera periodística.

Bien le ayudaron, pues hubo de consagrarse a su vocación literaria, primero como corresponsal en París de publicaciones colombianas y sin tardar con la salida de sus novelas Perder es cuestión de método, Tragedia del hombre que amaba en los aeropuertos,  y otros títulos que llevaron a Vázquez Montalbán a referirse a él como “el autor colombiano más importante después de García Márquez”.

Joven cosmopolita, Gamboa ha desempeñado cargos oficiales en París, India y Roma, que le proporcionaron temas y experiencia. Así esta novela a tres voces (como La Mujer justa de Sándor Maral), teje un friso con las drogas, la guerrilla, la corrupción y la injusticia policial. Añadamos el turismo sexual en Tailandia, sin menospreciar la violencia invisible en la sociedad colombiana. Manuel (primera voz), un estudiante de filosofía colombiano, cuenta su vida al cónsul de Colombia en Nueva Dehli. Acusado de tráfico de drogas, se halla en una cárcel inmunda de Bangkok. Y lo que más le duele es haber perdido el rastro de su hermana, la única persona de la que había recibido amor, sexo, literatura … hasta que ella creció y desapareció. Así se confiesa al cónsul colombiano en Nueva Delhi, «Pero lo peor, señor cónsul; lo peor de lo peor  fue mi infancia.” La narración  conmueve al cónsul (segunda voz), quien  a partir de ese momento se embarcará en una búsqueda con el objeto de reunir a los dos hermanos, único deseo que parece albergar Manuel. El cónsul la encuentra y Juana relata (tercera voz) el auge del paramilitarismo durante el mandato de Uribe, el drama de los desaparecidos, el origen de su rabia y su férrea determinación de hacer que las cosas cambien.

Ramón Chao. Le Monde diplomatique. Junio, 2012.

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