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Destinada al crematorio, de Mercedes Gómez Targa

15 agosto, 2012

Destinada al crematorio. Narración en catalán de Mercedes Gómez Targa.Traducción de Pablo Iglesias y Ana Bonet. Editorial Renacimiento. Sevilla, 2011. 216 ps, 16 euros

Los gallegos bien sabemos que desde tiempos remotos impera el matriarcado en nuestra tierra. Brujas haberlas hailas, pero lejos estamos de utilizar el masculino. La reina Lupa y María Castaña encarnaron la resitencia a los romanos y a la Iglesia católica; María Pita, y no un varón, se enfrentó al almirante Moore en Coruña. Concepción Arenal acuñó el precepto aún deseable “Odia el delito y compadece al delincuente”; Rosalía Castro emprendió el resurgimiento literario antes que su marido y Pondal. Por ahí la siguió doña Emilia Pardo Bazán, Carolina Otero en variedades; en teatro María Casares y Maruja Mallo en pintura.

He tenido que esperar “Destinada al crematorio…”, para descubrir que su autora merece un lugar destacado en este areópago femenil. Nacida el 16 de enero de 1911 en Barcelona de padre gallego y madre catalana, esta señorita burguesa – estenografía, piano, idiomas -, empezó a trabajar como secretaria de Pablo Neruda en el consulado de Chile en Barcelona. Sin duda su jefe la aleccionó bien, pues al estallar la guerra civil lucha por la legalidad, pero ha de pasar a Francia en enero de 1939. El Partido comunista le encarga la reorganización de su sección coruñesa, misión casi imposible dado el panorama de la izquierda en la posguerra. Es condenada a doce años y un día por “auxilio a la rebelión militar” (!!!), y pasa de la cárcel de Betanzos a la de las Ventas de Madrid. Ironía de la historia, esta había sido construida en 1931 por Victoria Kent, primera directora general de Prisiones, quien se había propuesto dignificar la condición de las mujeres reclusas en vistas de su reinserción. La realidad fue que la dictadura franquista convirtió una cárcel proyectada para 450 personas, en un almacén donde se hacinaban  4.000, entre ellas Mercedes y Las Trece Rosas,

Un error administrativo la deja en libertad. Huye a Francia, trabaja de cocinera en el campo de Argelés y en el Cuartel de Carcassone, pero es descubierta por la Gestapo. Internada en el campo de Leipzig, la ponen a trabajar en la fábrica de obuses Hasag. De allí a Ravensbrück, donde la empresa Siemens fabricaba armas para los nazis. A riesgo de sus vidas, las mujeres inutilizaban multitud de material destinado al frente.

Todo esto lo cuenta Mercedes Gómez con soltura y elegancia a veces realista: “Parece que me han sacado la carne a puñados”, y siempre con análisis políticos convenientes.

Mercedes verá la libertad el 14 de abril de 1945, aniversario de la República vencida, el mismo día que iba a entrar en la cámara de gas. El gobierno francés le otorga la Médaille Militaire en 1959, y al poco tiempo De Gaulle la nombra Chevalier de la Légion d’honneur. Y hasta una calle de Vigo lleva hoy su nombre.

Ramón Chao. Le Monde Diplomatique. Julio, 2012.

3 comentarios leave one →
  1. 15 agosto, 2012 11:17

    Buenos días Ramón, soy seguidor de su blog, un lector apasionado de Onetti, y además “fan” perdido de Manu Chao ; cuando pueda me gustaría que le echara un vistazo a mi blog, a ver si algún día nos encontramos y podemos conversar. Un abrazo

  2. 26 agosto, 2012 18:04

    La literatura y las canciones nos acercan a historias que ponen la piel de gallina y que, por pura ignorancia nomás -u orígen distante- una desconocía. Por eso quiero sumar otra mujer: Aída Lafuente que yo conocí a través de un disco de Victor Manuel de 1976 (victor Manuel 10).
    A Pardo Bazán la descubrí como escritora hace un mes, de casualidad, buscando en la biblioteca cuentos cortos para leer en el metro y quedé absolutamente subyugada por su sarcasmo, agudeza y crítica a la alta sociedad a la que pertenecía.
    Emociona hasta imaginar a esas mujeres. Cada vez creo más en que algo de nosotras, las chicas, sale a la luz cuando los momentos son críticos, límites ¿será nuestro instinto materno-recolector?

  3. Robertito el pistolero permalink
    3 septiembre, 2012 16:22

    Che, Robinson, ¿vos sos el mismo Robinson que trabajaba en Viaje al fin de la noche en los años treinta?

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