Skip to content

“El cuervo blanco”, de Fernando Vallejo

13 septiembre, 2012

“El cuervo blanco”, de Fernando Vallejo. Alfaguara, 2012. 384 págs  ISBN  9788420402345 . 9.99 euros.

Desde hace varios meses se encuentra en las librerías españolas una novela descocada, escrita con nitroglicerina: El cuervo blanco. Como las anteriores narraciones de Fernando Vallejo, en ésta también mezcla dinamita y  palabras, aplicándose sin piedad a la demolición sistemática de su país de origen, como hiciera con su ciudad natal Medellín en La virgen de los sicarios: “Colombia es una desgracia, una cruz. Yo cargo con ella como cargó con la suya el Nazareno”. “La colombianidad es la podredumbre del alma. Pero España es peor: un país de hidalgos prepotentes, soberbios, gritones, altaneros, groseros“.

Instalado y nacionalizado en México, desde hace lustros nos  envía obras casi siempre esperpénticas  (dicho con todo respeto) como La virgen de los sicarios, El desbarrancadero (Premio Rómulo Gallegos en 20012) y otras no menos meritorias.

En su última remesa encontramos algo nuevo en su enfoque y estructura, destinada a la canonización de quien para Vallejo fue un santo: el genial filólogo colombiano Rufino José Cuervo (Bogotá, 1844- París 1911), que emprendió la tarea sobrehumana del diccionario más exhaustivo y ambicioso que se conoce: el Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana, en realidad “una gramática genial, como no ha habido otra”, obra inconclusa (sólo llegó hasta la letra D).

Esta obra nace del encuentro en la ciudad alemana de Halle, el 30 de septiembre de 1878, del más importante filólogo del mundo en aquel entonces, August Friedrich Pott, con Rufino José Cuervo,  uno de los más rigurosos eruditos que ha producido la cultura en español. De entrada Pott apodó al colombiano corvus albus, el cuervo blanco, en alusión a su apellido y a su excepcionalidad como espécimen.

El Cuervo blanco se compone de un texto largo, sin capítulos ni cortes, con mil sutilezas filológicas y gramaticales. Asistimos a ese encuentro a través de los hilos del idioma, que exige mucho del lector, pero que se agiliza con el intercalado de punzantes glosas-dardo de Vallejo., quien no salva a  Francia ni a los franceses: “Francia será grande, pero está formada de hijueputas de alma pequeña“. Ni a España, “porque España, o mejor dicho, Castilla, es plato difícil de digerir. Ya lo dijo Antonio Machado (“Castilla miserable, ayer dominadora, envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora”) aunque en el camino hallamos afirmaciones lúcidas y sapienciales.

El Gran diccionario de Cuervo es de tal magnitud que puede considerarse una locura. “Él era de alma española. O sea loco. Como don Quijote, metido a arreglar lo inarreglable“, subraya Vallejo en declaraciones a Efe. Tengamos este libro como un tributo del escritor a la lengua castellana, una denuncia de tantos como la maltratan, y un llamamiento a su buen uso.

Ramón Chao. Le Monde diplomatique. Julio 2012.

One Comment leave one →
  1. Alter Ego permalink
    14 septiembre, 2012 21:05

    ¡Salud, Ramón! Muy contento de verlo de nuevo por aquí (no le digo “Bienvenido” porque no olvido que esta es su casa).
    Entiendo perfectamente el ataque de Vallejo a su tierra natal; la distancia, el voluntario alejamiento geográfico y sentimental del país que de alguna forma -o varias- -nos expulsó, se convierte en un invalorable tesoro en lo que a creación literaria se refiere. Por otra parte, nadie puede venir a pedirnos explicaciones cuando se trata de un ajuste de cuentas con nuestra “madre… tierra”.
    Me cuesta un poco más entender su ataque a España o a Francia. Si bien como pseudofrancés me permito criticar de manera generosa las enormes contradicciones de este país (me refiero más precisamente al orgullo con que los franceses enarbolan el hecho de ser “le pays des Droits de l’Homme” y sin embargo confirman con sus actitudes cotidianas ser una de las socidades más racistas que me ha tocado ver), creo que el México en el que el propio Vallejo ha decidido radicarse se lleva la palma de oro en materia de contradicciones e hipocresías. Comenzando por el Partido Revolucionario Institucional (ya el nombre es un poema), que supo ser en los años 70 el gobierno más solidario con los perseguidos políticos de toda América latina, al tiempo que puertas adentro controlaba a los disidentes mexicanos con mano dura y sin arrepentimientos. Esa contradicción, que no es más que una de las múltiples que alberga tan compleja sociedad, sigue vigente (hace mucho tiempo, un conocido nuestro, portentoso y de dientes extra large, se vio impedido de ingreso a tierras aztecas por definir al gobierno del PRI con una fórmula bien lograda: “La dictadura perfecta”… De hecho fue de sus mejores hallazgos en los últimos años, a excepción del Cervantes y el Nobel o los 600 mil euros del Planeta).
    ¡Uy! ¡Ya se me fue para largo! Y eso que le tengo dicho a mi señora que no me sirva el whisky antes de escribirle a Chao. Esto para que vea, Ramón, cuánto se le extrañó.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: