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La huella del hereje

31 octubre, 2012
La huella del hereje. Novela de Susana Fortes.
Editorial: Planeta 2011
288 páginas
20 euros

En las novelas policiales o en los thriller, lo esencial consiste en ganar por puntos, como quería Julio Cortázar con las novelas (y los cuentos por KO). Lo sabe muy bien Susana Fortes, que comienza ‘La huella del hereje”:” ¡Santísimo sacramento!”, vociferado por el deán de los cardenales al descubrir en la catedral de Compostela el cuerpo inánime de una joven. Al mismo tiempo hurtan de la Biblioteca de la Universidad un manuscrito de Prisciliano, el gran predicador gallego del siglo IV. A partir de esa exclamación cardelanicia nos agarra ‘La huella del hereje’, novela inspirada por hechos delictivos que acaban de ocurrir en Compostela de Santiago o de Prisciliano, pues la duda razonable de la presencia de los restos de uno u otro personaje sigue de más en más latente.
Prisciliano, obispo de Avila es todavía un personaje muy presente y en Galicia. Lejos de herejías, fue un cristiano ortodoxo que hablaba de la comunión con la naturaleza y de la ordenación sacerdotal de la mujer. El suyo era un sincretismo que calaba mucho en la gente, y sigue latente en muchos ritos campesinos gallegos; incluso en la época de la Ilustración había sociedades secretas priscilianistas. Para muchos es el pensador y hombre de acción que defendió una primitiva identidad propia para Galicia frente al furor centralista de la Iglesia de Roma y del Imperio.Su carácter progresista es tal que, hoy en día, la Conferencia Episcopal considera más grave hablar de este asunto que de la pederastia. Sobre su entierro se han escrito muchas tesis doctorales y, con el carbono 14, resultaría muy fácil comprobar quién es la persona que está realmente enterrada en Santiago. Según Unamuno no hay duda: es Prisciliano, afirma. Con el carbono 14 resultaría fácil comprobar a qué siglo pertenecen los restos de Compostela. Así se probó la falsedad del lienzo de Turín, y la gente de Rouco Varela condenaría al fuego eterno a quien se permitiese seguir hurgando en este tema.
Por suerte, al subcomisario Castro no le atribuyen la elucidación de un entresijo religioso, sino que junto a los periodistas Laura Márquez y Villamil, reportero anarquista, ha de aclarar el crimen de la catedral. La intrusión de ecologistas, peregrinos de paso, profesores universitarios, tiburones de las finanzas y curas que hacen sus propias apuestas de salvación, complican la tarea de los sabuesos. Con el bagaje de los clásicos americanos, Chandler y Hammett, hasta los actuales escritores nórdicos o irlandeses, Susana Fortes entra con frescura en la novela negra, aunque ya se había acercado a ella en “Quattrocento’ o ‘Esperando a Robert Capa’.
Es que ella nunca se repite; avanza. En los distintos géneros que practica deja su impronta. Y en esta nueva etapa enlaza la novela negra con la tradición gallega, sus leyendas y sus problemas actuales.

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