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Inauguración del estadio Santiago Bernabéu (y 2)

6 diciembre, 2012

(Continuación; viene de ayer)

El primer tanto del estadio lo obtuvo Barinaga a los diez minutos de juego. Un servicio de Ipiña a Vidal permitió a éste centrar muy colocado y el ágil delantero remató con imparable testarazo.

REAL MADRID 1947 BIS

La ausencia de mi voz en el clamor multitudinario y mi tristeza no pasaron desapercibidas.
Todavía domina y remata mucho el Real Madrid, pero  Belenenses defiende con ahinco su reducto bajando todas las líneas. Al transcurrir aquellos veinte minutos de exhibición, el grupo madridista parece desfondarse, pasando Belenenses a la ofensiva y al dominio en fin.

Entonces sí que brillaba mi alegría, comparada con la inquietud de mis compañeros de colegio. Y cuando en un ataque Quaresma, bien equipado por los otros delanteros impone un dominio que a los veinticinco minutos se tradu ce en empate, solo se oyó mi voz jubilosa en todo el estadio anuncialdo el gol:

-¿Qué te pasa gilipollaS; estás por el Belenenses o qué?

Fue un excelente esfuerzo de aquel jugador, que halló descolocado a Corona. El pase al extremo derecha sirivió para un centro retrasado de éste a Teixeira que, solo, a placer, remató el tanto del empate.
Siguen dominando los portugueses. Los dos equipos juegan en el campo madridista. Solo contra el ressto del estadio, yo animaba al Belenenses cuyos ataques fulminantes, dirigidos por Quaresma y Teixeira, consiguen dos nuevos goles, escandalosamente anulados por Escartín, que no podía permitir una derrota madridista el día de la inauguración de su flamante estadio. Y así se llega al descanso, con un aplastante  dominio portugués y un empate en el marcador.

En el segundo tiempo Ortiz substituye a Pon en el equipo madridista, lo cual da mayor consistencia a la línea de medios. Los portugueses salen sin cambios. A los quince minutos, tras una jugada de los dos extremos, Alonso remata imparablemente el segundo gol.
El rugido del estadio no tuvo ninguna consideración por la recién descubierta amistad entre españoles y lusos.
-Ya podréis, cambiando de jugadores y con el árbitro a vuestro favor. Pero ya veremos; también habéis empezado marcando antes. (Me mostré muy imprudente).
Y sí; renacieron mis esperanzas, pero las arrancadas lisboetas no consiguieron romper la defensa madridista y sus delanteros logran el tercer tanto a los cuarenta minutos: el engarce Alsúa-Barinaga se filtra en el area rival, y Alsúa recoge el pase para disparar indefendiblemente. Antes, un disparo soberbio de Barinaga se había estrellado en el traversal; luego, otra ocasión con el portero batido resultó fallida.
De vuelta al colegio por los solares encharcados de los Nuevos ministerios, cometí la insensatez de seguir defendiendo a los portugueses. Atribuí su derrota a la parcialidad del árbitro, a los goles anulados, al haber jugado en campo adverso.
-Cálate, gallego de mierda, que luego te vamos a marcar a ti otros tantos goles.
Como dijeron lo hicieron. Acto seguido me cogieron dos de ellos por los brazos, otros dos por los pies y el tercero me tapó la boca con su pañuelo asqueroso para ahogar mis gritos. Cargaron luego conmigo y no pararon de andar hasta llegar a los retretes donde me pusieron patas arriba para meterme la capeza dentro de la taza.
– ¡Avanza Alsúa, sortea a Feliciano, centra a Barinaga, y éste, de un espléndido cabezazo estrella el balón contra la red!; vocefera Antonio gonzález poniendo el puño a modo de micrófono e imitando el tono engolado de Matías Prats.
!!!Gooool!!!, contestan todos en coro y todos a una tiran de la cadena.
Es innecesario describir el estado de suciedad del interior de una cazuela que recibiría unas ciento cincuenta liberaciones excrementales por día, sin contar las urinales ni las testiculares, pues aquéllas solían chorrear fuera de la taza, y éstas contra las paredes; así que bienvenida la tromba de agua, que al menos disiparía el hedor del recinto de loza atabacada.
Los madridistas habían dejado reposar mi cuerpo de gallego sobre la cabeza, de modo que la coronilla obstruía el  orificio de evacuación; se estancó el agua, que ya me llegaba al cuello. Por regla general, cuando el agua llega el cuello todavía se puede respirar, pero aqu´no: al estar invertido tragué, tosí, cabeceé, burbujeé y seguí expectorando cuando el agua me llegó a la frente. Oí el chiflido acuático que volvía a llenar el depósito, y no bien se detuvo, Antonio González pasó a radiar el segundo gol en diferido.
-Gol, dijeron a secas, porque era del Belenenses. Tiraron de la cadena antes que el lucutor anunciara el tanto, por lo que irrumpió la tromba cuando iniciaba una fuerte aspiración para aguantar más tiempo buceando, inundándome la marea en pleno ensanchamiento del tórax.
Repitieron la acción tantas veces como goles se marcaron en el partido, sin perdonarme los tres anulados. En el último empecé a vomitar dentro del agua: por la boca y por las narices me salían las lentejas de la noche, la hostia de la mañana, la bilis del momento, la rabia del futuro, la morriña de siempre, los prados verdescentos y la larga noche de piedra que en cierto modo caía en ese instante sobre mí.

10 comentarios leave one →
  1. 7 diciembre, 2012 1:10

    Longa noite de pedra…….

  2. 7 diciembre, 2012 1:10

    Castellanos de Castilla, tratade ben os galegos…..

  3. 7 diciembre, 2012 1:11

    Carácter…….¿Pusilánime y muy gallego (sic)?

  4. 7 diciembre, 2012 8:29

    don pedro escartin…….¿más “políticamente correcto” para aquella época?

  5. 7 diciembre, 2012 8:32

    A pesar de ser el Jefe del Estado gallego, Francisco Franco, los gallegos eran discriminados durante el franquismo…….

  6. 9 diciembre, 2012 1:02

    Con “amigos” como el tal antonio gonzález…….¿Se habrá arrepentido?

  7. 11 febrero, 2013 9:49

    Don Pedro Escartín……¿Hizo un arbitraje un poco “casero”?

  8. 11 febrero, 2013 9:52

    ¿El tipo de arbitraje que deseaban Antonio Ferrandis y Rafaela Aparicio en “Las Ibéricas F.C.” (1971) para Tina Sáinz y Cía?

  9. ojo_criticón permalink
    12 febrero, 2013 1:19

    Esto parece sacado de un tebeo de Mortadelo y Filemón. ¿De verdad es autobiográfico? jejeje

  10. 26 febrero, 2013 12:01

    O que non podes dicir nunca é que es galego. Se saben que es galego, métense contigo (Marcial Suárez en “O acomodador e outras narracións”, página 161

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