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Viaje con Miguel Angel Asturias a Estocolmo (I)

19 diciembre, 2012

asturiasEn aquellos años (1966-67), Asturias ejercía de embajador de Guatemala en Francia, nombrado por el presidente Montenegro. Por ello lo criticaron tanto las izquierdas, en particular su hijo Rodrigo, uno de los dirigentes de la URNG (Unión revolucionaria Nacional guatemalteca) el único que se negó a firmar los acuerdos de paz en 1990.

Este hombe afable, silencioso, de semblante maya, tenía en su haber algunas de las novelas en castellano más importantes del siglo, como Señor Presidente, Hombres de Maíz y otras en las que revela las actividades de la nefasta United Fruits en América Latina. En 1967 la Academia sueca le otorga el Premio Nobel. La derecha brama: el año anterior ya había obtenido el Lenin de la Paz.

El cineasta español José María Berzosa obtuvo que la Televisión Francesa lo enviara a Estocolmo en tren y en el departamento contiguo al laureado. Berzosa iría con Ramón, encargado del guión y de las entrevistas. Una maravilla, coche-cama y comida en el restaurante. Pero al llegar a Elseneur, en Dinamarca, y cuando ya se divisa el castillo de Kronborg donde se desarrolla Hamlet de Shakespeare, se oye un ruido espantoso, como si hubiese caído un rayo encima del vagón. Gritos, exclamaciones, alaridos. En medio de alboroto se eleva la voz serena del impasible Premio Nobel : “Something is rotten in the state of Denmark”, ¡en inglés, por favor! ( “Algo está podrido en el Estado de Dinamarca”) de Hamlet.

El último vagón había descarrilado: dos heridos leves, tres horas de reparación y adelante.

Las calles de Estocolmo están llenas de publicidad de los plátanos Chiquita, nombre que adoptó la  United Fruit Company para ocultar la matanza en la estación de Ciénaga, cuyo recuerdo constituye el capítulo central de “Cien Años de Soledad” de Gabriel García Márquez.
Se alojaron los cinco (no olvidemos a Pascal, el secretario) en el mejor hotel de la ciudad, cuyo nombre no recuerdo, y que se conviertió en el centro de operaciones del galardonado. Allí reunió a la prensa. Minutos antes de comenzar, el dichoso Pascal repartió el discurso que su amo iba a pronunciar por la tarde. Empezaba así:
-Magestad:
De pronto Ramón se levanta y se dirige a Pascal:
-Dígale a su embajador que Magestad no se escribe con g, sino con jota: Majestad.
El recadero recoge lo que había repartido. Regresa a los dos minutos con la dedicatoria corregida por la mano de Asturias. Lee éste el discurso a modo de ensayo para la sesión triunfal de la tarde:
-Majestad…Cataclismos que engendraron una geografía de locura, traumas tan espantosos, como el de la Conquista, no son antecedentes para una literatura de componenda y por eso nuestras novelas aparecen a los ojos de los europeos como ilógicas o desorbitadas. No es el tremendismo por el tremendismo. Es que fue tremendo lo que nos pasó. Continentes hundidos en el mar, razas castradas al surgir a la vida independiente y la fragmentación del Nuevo Mundo. Como antecedentes de una literatura, ya son trágicos.

Y en esta tesitura proseguía, sin citar para nada a los depredadores yanquis; como si todas las desgracias del Nuevo Continente provinieran de los conquistadores; como si, en fin, él no hubiera escrito la trilogía formada por Viento fuerte, El Papa verde y Los ojos de los enterrados.

Ramón parecía soliviantado. Se levantó dos veces blandiendo las cuartillas, y en ambas ocasiones José María Berzosa consiguió amansarle. A la tercera, aprovechó una crisis de estornudos de su amigo para preguntar con toda candidez:

-Senor Asturias, creo que falta alguna página de su discurso.
Se ponen a mirar, contar las hojas, releerlas, Ramón explica:

– Es que no contiene ni una palabra crítica hacia los norteamericanos.

Se arma un tumulto general: los sesenta periodistas discuten entre ellos, preguntan unos a otros si les parece importante y Asturias imperturbable o aturdido. Pero allí se encontraba Blanquita, Blanca Mora y Araújo, fortaleza, baluarte defensivo contra ataques políticos o literarios que sufriera su marido. Fue hacia Ramón iracunda como un basilisco y lanzadora de improperios:
– Se nota que es usted español y colonialista. Desde que llegó está poniendo trabas, que si con ge o con jota y ahora si faltan páginas. Pues no señor; no falta nada y esta tarde tendrá que tragarse entero este precioso discurso.

4 comentarios leave one →
  1. 22 diciembre, 2012 21:39

    Don Ramón, defendiendo ante todo la Justicia y la Verdad (como en el caso del encuentro inaugural del Bernabeu contra Os Belenenses)………

  2. 25 diciembre, 2012 11:40

    Feliz Navidad, Don Ramón. Un abrazo.

  3. 28 enero, 2013 10:40

    Miguel Angel (Orense), mitico portero del Real Madrid de los 70 y 80……….

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