Skip to content

El Picasso que conocí.

1 febrero, 2013

PICASSOEn 1951 tenía yo 16 años. Interno en un colegio de curas (el Apóstol Santiago de Madrid), practicaba la comunión diaria  (obligatoria) y con todos los alumnos del colegio asistía de claque (llevados por fuerza)  a los actos  franquistas, por ejemplo la manifestación pro-Gibraltar o a la célebre conferencia de Salvador Dalí, ‘Picasso y yo’.

Ante la presencia de un nutrido auditorio, Dalí se presentó en el teatro María Guerrero el 11 de  noviembre de aquel 1951. El organizador fue Manuel Fraga, y el acto se enmarcaba dentro de la I Bienal Hispanoamericana de Arte. Lo cuenta Emilio Romero en su libro “Testigo de la Historia”: “Después de haberse retrasado cuarenta y cinco minutos, Salvador Dalí salió al escenario. Las ovaciones y los silbidos se mezclaron de manera horrísona. Dalí esperó el final de la tormenta con impavidez desafiante. Cuando el público dio por terminado su caluroso recibimiento, se puso en pie como un autómata, puesto que el temporal lo había soportado sentado estoicamente. Sus primeras palabras fueron éstas: “Picasso es español; yo también. Picasso es un genio; yo, también. Picasso tendrá unos 72; yo unos 48 años. Picasso es conocido en todos los países del mundo; yo también. Picasso es comunista; yo, tampoco”. Aquí empezaron las primeras ovaciones.”

Añade Romero que Dalí  buscaba los motivos del “comunismo” de Picasso, y los halló “en la devoción de éste por la miseria. Posiblemente, la representación más viva de la miseria es ese dibujo del propio Picasso que se encuentra en el Museo de Arte de Cataluña, en Barcelona. Es un hombre increíblemente harapiento, con restos de ropas que semejan una túnica corta, como si fuera un homenaje a la dignidad de la miseria”. Dalí contó la anécdota de aquel requerimiento que se hizo a Picasso para ir a América, “a través de un puente de oro”. Picasso admitió en seguida la posibilidad de dormir debajo del puente.

El 2 de abril de 1964, Franco concede a Dalí la Gran Cruz de Isabel la católica. Cuando le sondearon por si la aceptaría, contestó: ¡Quiero dos!
Los últimos meses de su vida transcurrían en viajar de su cama a un butacón y viceversa. Eso sí: con música; el himno nacional.

Cuando llegó a Paris tuve la suerte de caer en el Colegio de España con una beca verbal de Fraga Iribarne, como digo siempre. Allí vivían los más destacados artistas españoles del momento: Joan Llorens Artigas, Antonio Saura, Eusebio Sempere, Chillida y Palazuelo. Estos dos últimos intentaron aquel año arrojar por la ventana a Xavier Valls y Jordi el yerno de Gargallo, quienes en la Diada se disponían a izar la bandera catalana. A Chillida le pesó toda la vida y se disculpaba: “Es que mi padre era Guardia civil y yo portero del Osasuna”…

Mi amigo Llorens Artigas moldeaba barro para que Chagall, Braque, Miró, Picasso estamparan dibujos en sus jarros. Por él logré descubrir a Picasso, tan opuesto a Dalí.  Pronto ví que tenía una gran capacidad para captar movimientos y convertirlos en propios. Hoy no hay quien distinga un cuadro cubista de Braque o de Picasso. Por eso muchos ignoran quién fue el inventor del cubismo.  “¿Braque? – le preguntaron al malagueño.  “Lo mandaron a la guerra y que yo sepa no volvió”, contestó pérfidamente.

Entones ¿de donde salió el cubismo? En 1907, un tal Pieret, amigo de Apollinaire, dijo a Marie Laurencin, pintora y amante del poeta: “Esta tarde voy al Louvre; si quieres te traigo algo de allí”. Marie Laurencin pensó se se trataba del gran almacén Le Louvre, y que le proponía comprarle algo. Poco después, el dicho Pieret volvió con dos cabecillas fenicias de piedra que había robado en el museo. Se las vendió a Picasso, desorientado y en plena mutación artística, sin saber por donde seguir « El Burdel de Aviñón ».

En 1915, Apollinaire escribió a un amigo: “Traté de persuadir a Picasso para que devolviera las estatuas al Louvre. Me dijo que se habían roto, y parecía muy apenado. Le dije que el deterioro de las estatuas era un asunto gravísimo. Aterrorizado, me confesó que me había mentido: las tenía él, intactas. Le convencí para que las llevara al  Paris Journal bajo secreto.”

Las estatuillas volvieron al Louvre ¿pero quién las devolvió? Nunca se sabrá. Apollinaire asegura que Picasso, de unos treinta años a la sazón, las llevó de forma anónima al diario “Paris Jour”.

En las dos figuras centrales de “Las señoritas de Avignó” destacan dos orejas puntiagudas, calcadas de las estatuillas devueltas.

Hasta entonces, y durante años, Picasso manifestaba ideas progresistas que resumía en  la expresión Paz y socialismo. Luego efectuó una paulatina politización debido al estallido de la guerra civil española y por su relación con la artista Dora Maar.

En esas estaba cuando el general Mola embiste contra Euskadi.  Con cincuenta años, rico y famoso, Picasso presagiaba las tinieblas que se cernían sobre su país.  Y el lunes 26 de abril de 1935, día de mercado, los Henkel 51 y los Junker 52 de la Legión Cóndor arrojan sobre Guernica cerca de 50.000 kilos de bombas incendiarias de termita, mezcla de aluminio y oxido de hierro, capaces de producir un calor de 27 000 grados y ocasionar 1654 muertos y 889 heridos.

Desde entonces acentuó su apoyo a la lucha contra el fascismo, facilitando la compra de armas para la República española, además de financiar comedores infantiles, tanto en Madrid como en Barcelona. Antes de finalizar la guerra se organizó en el Ateneo de Barcelona  una conferencia dedicada al artista. La encargada de la misma fue la crítica de arte y diputada Margarita Nelken quien tituló la ponencia “La voz colectiva de Picasso” . A través del análisis de Guernica y Sueño y Mentira de Franco trató de insuflar aliento a unas tropas republicanas ya exhaustas y conscientes de su fatal final.

Y prosigue la solidaridad del malagueño con la República: Junto al escritor Max Aub, el arquitecto José Luis Sert y Josep Romeu, acepta el encargo de una obra destinada al Pabellón español en la exposición Universal de París.

Cuando los nazis ocuparon París, algunos ofiicales de la Kommandantour se presentablan en su taller. El les regalaba tarjetas del Guernica: “Llévensela de recuerdo”. ¿“Lo ha hecho usted”? preguntaban los oficiales: “! No : lo han hecho ustedes!“ Y los otros se largaban con el rabo entre las piernas.

Me contaba Llorens Artigas que nada irritaba más a Picasso que la gente de cabeza cuadrada. Cierta vez fue un ricachón alemán dispuesto a comprarle un cuadro. Picasso le muestra  diez o doce. No le parecieron rostros normales al cliente que no llegó a serlo. “La gente no es así, con la boca aquí y la nariz allá.” El pintor le requirió una foto de su esposa: ¿Pero es así de pequeñita?

En septiembre de 1936 el artista malagueño también demostró su apoyo asumiendo el cargo de director del Museo del Prado, y de modo más directo y decisivo ayudando a artistas, intelectuales y familiares a salir de los campos de concentración que se organizaron en Francia tras finalizar la guerra. Los pintores Luis Fernández (1900-1973), Manuel Ángeles Ortiz (1895-1984), Pedro Flores (1897-1967) y Antonio Rodríguez Luna (1910-1985) gozaron de su ayuda participando, entre otras cosas, en el Pabellón republicano de 1937 en París. También rescató a sus sobrinos los pintores Xabier y Josep Vilató Ruiz, sacándolos del campo de Argelés-sur-Mer, del que habría de liberar también al escultor Baltasar Lobo, a Apel·les Fenosa, Antoni Clavé, Carles Fontseré, Miguel Prieto o al mismísimo Josep Renau, Director General de Bellas Artes. No solo consiguió sacarles de aquel infierno mediante sus contactos y gastando ingentes cantidades de dinero, sino que les hacía llegar una mensualidad para poder vivir dignamente hasta que se instalaran y consiguieran recursos. Es importante tener en cuenta que casi todos ellos tenían mujer e hijos a los que mantener. En el caso de los miembros del Consejo Editorial de la revista valenciana Hora de España y a la Junta de Cultura Española, los ayudó a todos.

Juan Larrea, autor de la primera publicación razonada dedicada íntegramente al Guernica, comentó en el primer número de la revista España Peregrina, publicado en México en 1940 por los exiliados españoles: Picasso será siempre para nosotros un símbolo primordial en este filo en el que estamos. Su triunfo actual es considerado para nosotros como nuestro.

Picasso se ganó por meritos propios este reconocimiento por parte de sus compatriotas porque su actividad prosiguió durante los años de la primera posguerra: formó parte del Comité de Ayuda a los Intelectuales Españoles en Francia, organización a  la que donó el 25 % de lo que sacaba de la venta de sus obras en los Estados Unidos; participó en gran cantidad de muestras antifascitas, unas a favor de los niños españoles y otras para recaudar dinero y poder sacar a la gente de los campos de concentración franceses. En los años 1940 colaboró financieramente con el hospital de guerrilleros españoles de Toulouse. El peregrinaje de su mítico lienzo con el fin de recaudar fondos para los refugiados españoles también contribuyó a que el Guernica y  su autor se convirtieran en símbolos del exilio español.

El 4 de octubre de 1944, menos de seis semanas después de la liberación de París –donde se había exiliado–, Pablo Picasso sorprendió al mundo con su anuncio de que se afiliaba al Partido Comunista francés. Paradójicamente Estados Unidos, el país que refugiaba al Guernica, veta la entrada a su autor. Y desde ese momento Picasso será espiado por la C.I.A.

El escritor catalán Josep Plá cuenta en sus “Notas del crepúsculo” que poco después de terminar la Segunda Guerra Mundial, se hallaba en París cuando se topó con Picasso. Se conocían y mantuvieron una conversación. “Gano mucho dinero, soy multimillonario y al mismo tiempo me han hecho del partido comunista. Ha sido el escritor Aragon. No creo que un artista pueda pedir más”.  En 1949, Aragon visita a Picasso en su estudio y le solicita un dibujo que pueda servir como logotipo del Congreso Mundial por la Paz.Será la famosa Paloma de la Paz.

Una de las cosas que resultaba curiosa de la asociación entre Picasso y los comunistas era que el partido adoptaba oficialmente la escuela de realismo social, en oposición al movimiento moderno del cual el “decadente” Picasso era el mayor exponente. Pero su largo exilio de la España natal por su oposición al régimen del general Franco, combinado con las brutales experiencias de la vida durante la ocupación nazi de París, llevaron a que viera al comunismo como un ideal de paz y la llave para un mundo libre de fascismo.

Desde entonces comenzó a viajar por todo el mundo, presentándose por primera vez en conferencias públicas y realizando donaciones a causas varias, incluyendo el regalo de un millón de francos a los mineros de carbón franceses en huelga. Se unió a protestas contra la Guerra de Corea y la ejecución de Nikos Beloyannis, comunista griego y líder de la resistencia. En tanto que presidente de Spanish Refugee Appeal, Picasso obtuvo de apoyo de los antifascistas Albert Einstein, Orson Welles, Yehudi Menuhin y otros.

Recibió el Premio Stalin de la Paz y el Premio Mundial de la Paz, que compartió con el cantante estadounidense Paul Robeson y el poeta chileno Pablo Neruda, y luego rechazó la Legión de Honor francesa. En 1953, tras la muerte de Stalin, el estilizado retrato que Picasso hizo del joven dictador abrió una grieta con los comunistas franceses, que objetaron su falta de realismo. Los acontecimientos en Hungría enfriaron aún más la relación, pero Picasso, a pesar de sus crecientes reservas, no abandonó el partido y mantuvo su fidelidad hasta su muerte en 1973.

Tuve la suerte de conocerlo en 1962 en la exposición  Soshana, en el castillo Grimaldi en Antibes. Le rodeaban Jacqueline su esposa y los pintores Édouard Pignon  y  André Verdet. Gran resistente antinazi, Verdet había sido internado en los campos de concentración de  Auschwitz y de Buchenwald, debiendo su liberación en 1945 a Picasso.
Ese día le hice una corta entrevista para Radio Francia Internacional, en la que me habló de sus años gallegos, de su primera exposición en la casa de un sastre y de la Escuela de Artes y Oficios, donde había aprendido a dibujar al carboncillo y a la plumilla modelos encontrados en las calles, especialmente bañistas de Riazor y estibadores del muelle. También recordaba con nostalgia la “Torre de Caramelo”, nombre con que padre e hijo designaban a la Torre de Hércules.

Conocida es su precocidad: con catorce años, en 1895  pintó “La niña de los pies descalzos“, una de sus obras maestras que predice algunos de sus cuadros más famosos de los periodos rosa y azul. “; me dijo con una sonrisa irónica: a los 12 años sabía dibujar como Rafael, pero necesité toda una vida para aprender a pintar como un niño“.

Cuatro años después, el  19 novembre de 1966, lo volví a ver en la doble retrospectiva que de él se hizo en el Grand Palais y en el Petit Palais de París. ¡Qué alegría! ¡Me conoció!  Nos saludamos en medio de la barahúnda, me preguntó si la Torre de Caramelo no se había caído pero no quiso que grabara la conversación. “Si lo hago contigo no paro”.

Ramón Chao. Le Monde diplomatique. Enero 2013.

4 comentarios leave one →
  1. 1 febrero, 2013 11:29

    Estimado Ramón, quiero felicitarle de nuevo por este excelente artículo. Con usted siempre se aprende algo nuevo. Un abrazo y estamos en contacto

    • 1 febrero, 2013 12:45

      muchas gracias Bernardo. Tuve y tengo la suerte de vivir en un centro neuralgico de de la cultura, Paris y Radui Francia. Conozco y conoci a

      • 1 febrero, 2013 12:55

        todos los escritores, compositores, pintores que pasaron por aqui. Sigueme en Le Monde diplomatique o en mi blog, por favor, un abrazo

  2. 3 febrero, 2013 3:17

    HolaRamon: soy Ana de Colombia.Vivo en Suiza y tembien en Argentina cerca a la coodillera de los andes(minas ) .clandestinocabanias.com.ar que viva el windsurf

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: