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Me llamo Lucas y no soy perro, de Fernando Delgado

25 septiembre, 2013
me-llamo-lucasMe llamo Lucas y no soy perro
Fernando Delgado
Editorial: Planeta
Año publicación: 2013
Como estoy de vacaciones, pedí el otro día a mi librero que me propusiese alguna novela de esas llamadas “de playa”, que se puedan leer panza arriba sin sonrojo, teniendo en cuenta además que su elección no habría que caer en la cursilería, pues entiendo que los buenos sentimientos no suelen producir la mejor literatura. Para justificar su elección, el bueno del papelero adujo que el autor era bien conocido por su faceta como presentador de televisión, lo cual incrementó desconfianza  a mis recelos.”Mírelo” – añadió – mostrándome la foto de un labrador gallardo, de mirada inteligente, una de las razas de perro (junto a sus primos los Golden) más pacíficas y amables que existen.
-Tiene muy buena pinta, reconocí.
-Lucas hace honor a su raza. Es un perro buenísimo, con un carácter muy apacible, tranquilo y amable. Quiere mucho a su familia; sobre todo a su madre, quien también le adora a él.
 Al advertir su error, mi consejero cambió de tapa. En la contraportada figuraba un señor juicioso, agradable. “Seguro que lo ha visto. Tiene un montón de libros en su haber, entre ellos “La mirada del otro”, novela ganadora del Planeta.
Reconocí al joven que me había entrevistado en Tenerife, en 1975, cuando Vicente Saavedra organizara la exposición Esculturas en la calle. Seguimos nuestros caminos, él en Madrid y yo en París, sin saber nada el uno del otro, y cuarenta años después siento curiosidad por sus progresos.
Recostado en un cúmulo de arena, emprendí la lectura entre dos o tres untadas de Ivea. La novela no llega a las 140 páginas. El lenguaje es sencillo y directo, como debe ser el  canino; su ritmo fluido, tanto en las escenas de Lucas como en las del niño del hogar, quien desea convertirse en perro como Lucas quisiera ocupar su lugar humano. La niñez de Lucas es feliz, así como la del crío. Pronto advertimos que el señor de la casa no quiere al animal y se lo lleva a una perrera como a cualquier humano que perdiera su trabajo y ayudas sociales.
De todo ello resulta una lectura agradable, fácil y rápida, cuestión de 3 o 4 horas como máximo, no exenta de consideraciones y sospechas morales y filosóficas.
3 comentarios leave one →
  1. 26 septiembre, 2013 20:51

    Ramón, amigo, me da mucho gusto ver que ha publicado un nuevo post. Hacía tiempo no sabíamos nada de usted. Ahora, digo yo: ¿está seguro que anda bien? ¿Qué me anda leyendo, hombre? ¡Con ese título y esa tapa no pinta ni para novelita de playa! Bueno, usted sabrá. Cuídese Ramón.

  2. Vicente Saavedra permalink
    12 noviembre, 2013 20:18

    Querido Ramón, me da mucha alegría saber que aún recuerdas aquel lejano 1973 en el que disfrutamos juntos de la inauguración de la 1ª Exposición Internacional de Escultura en la calle, de la que ahora celebramos el 40 aniversario, ahí es nada. Esperamos verte pronto por Tenerife. Un abrazo.

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