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‘En la orilla’, de Rafael Chirbes: la cultura del ‘pelotazo’

23 julio, 2014
Rafael Chirbes, 'En la orilla'
Para conocer lo que sucedió en España en lo que va de siglo; vale decir, desde la imprudente exaltación del ladrillo hasta la retraída situación económica y moral en que nos hallamos, esta novela es impresionante e indispensable. Con ella, el escritor valenciano aborda los estragos de la crisis, serie que iniciara cinco años antes con Crematorio. Después de la “modernidad, la agitación, la riqueza y el ladrillo”,  Chirbes se consagra a la crítica de la Unión Europea, prestando  de paso homenaje al Pérez Galdós de “Las tormentas del 48”. En esta, un joven revolucionario descubre  el valor del dinero y practica el “Mercantilismo matrimonial”, casándose  con  una mujer a la que no quiere. Se trata de la cuarta entrega de los Episodios nacionales, que Chirbes analizaba al tiempo que escribía En la orilla.

Leyendo a Galdós  oía las voces actuales de su país, escuchaba  las conversaciones de unos otros, con la retórica de los políticos, la jerigonza monárquica, el galimatías jurídico, las muletillas de periodistas y literatos. Todo esto, al igual que Galdós, lo convierte Chirbes en pasta narrativa al servicio de un gran proyecto: construir un país literario, establecer, mediante el artificio de la novela, los módulos que zarandean este gran armatoste que es España.
La novela transcurre en el pueblo levantino de Misent, o en cualquier lugar de la costa, porque en realidad, como Yoknapatawpha, Comala, Santa María o Macondo, Missent no existe. A partir del hallazgo de un cadáver en el pantano de Olba, que sí existe, en una localidad próxima a Castellón en la que permanecen huellas de la Guerra Civil como la marca casi imborrable de los abusos cometidos, de manera premeditada, por constructores y representantes políticos, abusos que han terminado por desfigurar el paisaje y corromper la vida de buena parte de sus habitantes.
Rafael Chirbes bucea en la “podredumbre que había detrás” de la especulación, penetra en la trastienda que había tras la apariencia de modernización y avance que mostró España en los años inmediatamente anteriores a la recesión.
El pantano sirve al escritor como metáfora para diferenciar los dos mundos en que se viven tanto los personajes como la propia realidad cotidiana del pueblo. “El pantano estaba quieto en los años pasados del ladrillo, estaba ahí muerto y seguía degradándose. Cuando a la gente le quitas el espacio tribal que comparte con sus vecinos, queda un pantano que sigue pesando mucho”.
Con una fórmula que renueva el realismo social mezclando monólogos con diálogos y con el uso de la tercera persona,  Chirbes inicia una narración en la que el lector irá conociendo una red de intereses y rencores formada por diferentes personajes, desde la colombiana Liliana, al oportunista Francisco o el estafador Pedrós,.
Aquí interfiere la vida  de Esteban, obligado a cerrar la carpintería que dirige, dejando a sus empleados en la calle. Él habrá de dedicarse al cuidado de su padre, anciano y enfermo. Acepta su destino como redención de una vida dedicada al provecho.
El autor cuenta a grandes rasgos la monótona vida del viejo revolucionario asesinado Esteban, metido a agricultor ecologista. A sus setenta años no había salido del taller de carpintería de su padre. Tampoco se había casado. De joven se propuso escapar de aquel ambiente,  pero tras un primer intento, volvió a recluirse en su pueblo y no se movió de allí. Tuvo una novia que acabó casándose con un amigo emprendedor; logró afincarse en Madrid, relacionarse adecuadamente y lograr el triunfo en los negocios para él y su pareja. Al final  Matías vive  solo, cuidando de un padre inútil física y mentalmente, y empeñado hasta las cejas a causa de un proyecto de pelotazo carente de una base sólida. Con esos elementos, Chirbes compone un texto polifónico en el que se tejen los relatos de trece capítulos, en los que familiares y amigos recuerdan su relación con el difunto;  recrean la vida de todos y describen las construcciones que cubrieron realizaciones neoliberales y corruptas. Por si eso fuera poco, la obra es también una reflexión sobre el racismo, la familia, la ideología enfrentada a la vida y la frustración.
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  1. Rocio Hernndez Medina permalink
    12 junio, 2014 16:28

    Gracias muchas gracias

    Date: Wed, 11 Jun 2014 05:27:01 +0000 To: chiomedina@hotmail.es

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